lunes, 16 de septiembre de 2013

El amor se come, se bebe,... se mastica


Esta semana estuve de curso en Madrid (sorry por no avisar... prometo hacerlo a la próxima, vuelvo prontico).
Era un curso de Management Transversal con un equipo de mandos transversales de un laboratorio farmacéutico y he de decir que fue muy enriquecedor por todos los contenidos que trabajamos y experiencias que compartimos.
un poco de amorLa cuestión, es que en uno de los momentos de descanso y hablando de todo un poco, de temas más triviales y menos... llegamos a la conclusión de que el amor se masticaba
Una de las asistentes comentó que tenía una teoría, que el amor era energía y por tanto ni se creaba ni se destruía, se transformaba (he de decir que era médico, y basada en evidencias...)
Con esa teoría, ella decía que daba a sus hijos de comer amor, porque cuando ella les hacía el zumo, el desayuno, la comida... ponía tanto amor que imaginaba que toda esa energía de amor pasaba de sus manos al zumo o al alimento que fuera.
La cuestión es que esta tarde que visto la película "Love's kitchen" (narra la historia deLoves Kitchen Rob Haley, un chef de gran nombre que tiene un restaurante de éxito en Londres cuyo eslogan es “comida sencilla servida con amor“) y me ha recordado toda esta conversación, además de hacerme pensar en cuánta razón tenían estas palabras y que cuanto más amor e ilusión pones a las cosas, esto al final llega a los destinatarios.
Pero claro, esto también pasa con las emociones negativas, y aunque en nuestro fuero interno esté el disimularlo, el hecho de contener la rabia, el enfado... también se traspasa, por lo que os pido que cada vez que estemos sintiendo algo y estemos haciendo cosas al mismo tiempo... tratemos de visualizar lo que sentimos para saber lo que estamos traspasando. ¿Qué os parece?

martes, 3 de septiembre de 2013

Nunca es tarde para cambiar

Primer martes de mes, y aunque nunca es tarde para cambiar, hay cosas que no queremos que cambien, y entre ellas, es que los primeros martes de mes tendremos como de costumbre nuestro post colaborativo con Iñaki Gonzalez, Técnico de RRHH del Hospital de Calahorra y autor del blog SobreviviRRHHé.
nunca es tarde para cambiar
Iñaki plantea lo siguiente: Estas fechas en las que estamos son propicias para plantearse cambios, reflexionar sobre cómo venimos haciendo las cosas y cambiar aquellas que no nos terminan de convencer o de dar los resultados que esperábamos de ellas.
Precisamente hoy martes, nos sorprendían nuestros amigos de Osenseis con un post escrito por Miguel Ángel Mañez titulado En tiempos de cambio así que parece ser que estamos en eso, en el momento de cambiar.
¿Cambiar por cambiar? ¿Cambiar porque está de moda? 
Cuidado, todo cambio debe tener un motivo y un resultado esperado, no improvises a la hora de realizarlos y marca unos objetivos a alcanzar con los cambios planteados.
Seguro que Rut tiene mucho más que decirnos al respecto...
La verdad es que para cambiar siempre hay tiempo, como para aprender… de hecho a pesar de la edad no dejamos de adquirir nuevos conocimientos cada día y eso es una de las cosas más maravillosas de la vida ¿no?
La cuestión que nos debemos de plantear es en el para qué queremos cambiar, más que el porqué en sí mismo. Normalmente queremos cambiar a las personas que están a nuestro alrededor (compañer@s, parejas, amig@s,..) o a nosotr@s mism@s; pero ¿para qué? ¿qué es lo que queremos lograr con el cambio? ¿qué es lo que queremos conseguir?
No pensemos en las excusas para cambiar, pensemos en lo que queremos obtener y en lo satisfechos que nos encontraremos cuando nos encontremos en ese punto de inflexión que ha supuesto esa elección que tomamos ese día tomando café, charlando con un amig@, o porque no… leyendo este post… J
Cuántas veces nos habremos encontrado gente (sin importar la edad) que decide cambiar sus carreras profesionales, sus vidas porque deciden irse a otro país, estudiar una titulación universitaria totalmente diferente... hay cambios más grandes, más pequeños, más esperados, más temidos… pero todos ellos nos suponen un reto y por supuesto una recompensa ¿te apuntas al cambio?
Para finalizar, me gustaría recordar un poema que en su momento me hizo reflexionar mucho atribuido a Jorge Luis Borges. Se llama Instantes
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.
Acabamos con una canción de Justin Bieber (porque somos muy modernos): Never say never 

Ahora la decisión de cambiar sólo es el principio de un nuevo mañana. Tú decides

lunes, 22 de julio de 2013

Adaptarnos a los cambios... (NoMiedo)

Nomiedo, de Pilar Jericó, es un libro que hace tiempo que quería leerlo. He oído y leído comentarios de que estaba bien y todavía no había tenido ocasión. Hasta ahora.
no miedo
Me ha gustado. En mi colaboración del domingo pasado en el blog de @pilidorita lo elegí como el libro a proponer, y he pensado que sería interesante dedicarle un "poquico" más al tema del libro en cuestión.
Y es que estamos rodeados de miedos, más racionales, irracionales, en la vida profesional y en la personal...
Decía Edmund Burke:
"Ninguna pasión elimina tan eficazmente la capacidad de actuar y de razonar de la mente como lo hace el miedo".
A lo largo del libro, Pilar Jericó nos hace reflexionar sobre los tipos de miedo que existen y de cómo nos hacen reaccionar en según qué situaciones. Así como nos pone ejemplos a nivel organizacional de cómo se funciona con la gestión por miedo y que consecuencias genera.
Me parece muy significativa una de las historias que comparte en el libro de cómo se transmite el miedo:
Un equipo de científicos colocó a 5 monos en una jaula, y en su interior, una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos. Cuando uno de los monos subía a la escalera para coger los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre el resto. Después de algún tiempo, cuando algún mono intentaba subir, los demás se lo impedían a palos. Al final, ninguno se atrevía a subir a pesar de la tentación de los plátanos.
Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos.
Lo primero que hizo el nuevo fue subir por la escalera pero los demás le hicieron bajar rápidamente y le pegaron. Después de algunos golpes, el nuevo ya no volvió a intentarlo. Cambiaron mono tras mono, hasta que todos los veteranos fueron sustituidos y ninguno había experimentado el chorro de agua fría. Sin embargo, continuaban pegando al que intentara coger los plátanos.
Si fuera posible preguntarles... seguro que la respuesta sería: "No sé, las cosas siempre se han hecho así...".
La cuestión es que ante el miedo, si la biología fuera la única que dirigiera nuestro comportamiento, nuestras reacciones ante el miedo serían:
  • Huída: "Paso de líos"
  • Sumisión: "Para lo que Ud. mande"
  • Inmovilidad: "No sé"
  • Defensa agresiva: "Esto es un asco"
Teniendo en cuenta que en la mayoría de los casos tenemos miedos como:
  • al fracaso, a equivocarnos, a fallar,...
  • al rechazo, a las críticas, a ser diferente,...
  • al cambio (todo tipo de cambios)
  • a la no supervivencia (toda situación que amenace nuestro status quo)
  • a la pérdida de poder,...
Las claves serían en primer lugar tener una misión, un proyecto claro, saber definir el objetivo hacia donde vas, a dirigir tus esfuerzos y sobre todo verte reflejado para poder pedir / tener definidas tus acciones, tus responsabilidades y cometidos, para saber por donde empezar,...
Importante superar la zona de confort.
El cambio es incertidumbre, pero también es aprendizaje; hay que transformar el paradigma de salir de la zona de confort como pánico y quizás mentalizarnos que es posible que perdamos algo por el camino, que algo salga mal, aunque lo más importante es lo que aprenderemos ("para aprender, perder...")
Y sobre todo debemos comunicarnos con nuestro entorno, hablar, darle nombre a nuestros miedos y hacerles frente.
Si nuestros miedos implican a otras personas.. debemos hablarlos, y sino, .. a veces el hablar con otros nos ayuda a superarlo.
La clave: pensamiento y lenguajes positivos.
¿Nos animamos a listar a qué tenemos miedo y a plantearnos qué pasaría si nos atrevemos a superarlos? ¿Cómo? a veces lo que más funciona es plantearnos el "¿Y si ocurriera?"... "¿Qué haría entonces?"
[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=n37Ej6OUrIo]

martes, 9 de julio de 2013

¿Cuánto te influye lo que piensen los demás?

Camera 360Esta sencilla pregunta que en alguna ocasión nos la hemos podido decir unos a otros es la que nos sirve como punto de partida para la propuesta de nuestra invitada especial @pilidorita. Siempre bien recibida en esta casa y que ha seguido nuestros pasos muy de cerca. Enfermera, con vocación de servicio, atenta, cariñosa y valiente. Hoy se acerca para colaborar en la relativa reciente sección #a4manos y esperemos que repita. Para los que no conozcais su blog es sencillo, muy humano y muy diverso, a través de “pilidoritas” nos ofrece no sólo recetas de actualidad en el ámbito de la enfermería, sino que además los Domingos disfrutamos con su especial : Libro, Película y Canción ¿te lo vas a perder?

Desde mi punto de vista creo que nos propone dos cosas muy sencillas, por un lado lo fácil que es criticar y dar “humildemente” nuestra opinión y por otro lado lo fácil que es también caer en las “garras” de los comentarios ajenos y terminar haciendo lo que nos proponen otros por encima de nuestro propio criterio.

La clave en el primero de los apartados es pedir permiso. Dar nuestra opinión no es malo, e incluso a veces sirve de ayuda. Lo verdaderamente importante es pedir permiso antes de soltar sin consulta previa cuál es nuesta opinión y sobre todo valorandola por encima de cualquier otra propuesta. Además, si pido permiso para dar mi opinión, he de estar preparado/a para que me digan que no quieren escucharla, o bien que aunque la hayan escuchada no me hagan caso. ¿Estamos preparados?

La segunda clave, es, cómo decían nuestras abuelas “hacer oídos sordos”, es decir, ser capaces de escuchar a los demás (a veces nos dan información que de otra manera no seríamos conscientes) y al mismo tiempo seguir escuchando nuestros principios que nos propone, nuestros valores,… aquello que es importante para nosotros/as. Si estamos convencidos… ¿porqué no perseverar en lo que creemos?

El cuento que nos propone Pilar se titula: EL ANCIANO, EL NIÑO Y EL BURRO.  Y dice así:
Había una vez un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo.  Llegaron a una aldea caminando junto al animal y, al pasar por ella, un grupo de jóvenes empezó a burlarse de ellos, gritando:
  –¡Mirad que par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos el viejo podría subirse al burro.
 Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha. Llegaron a otro pueblo y al cruzarlo, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado, y empezaron a decir:
  –¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y el pobre niño caminando.
 Al salir del pueblo, el anciano se bajó del burro y siguió el camino a pie, mientras que el niño lo hizo subido en el burro. Así llegaron a otra aldea. Cuando las gentes de la aldea les vieron, exclamaron escandalizados:
  –¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Habéis visto algo semejante? El muchacho joven y sano montado en el burro mientras que el pobre anciano va caminando a su lado. ¡Qué vergüenza!
  Como ya no sabían qué hacer, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel animal llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre sus lomos. Pasaron junto a un grupo de campesinos  que al verlos empezaron a vociferar:
  –¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tenéis corazón? ¡Vais a reventar al pobre animal!
 Apenados, el anciano y el niño se apearon del burro y optaron por cargarlo sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. Allí la gente se apiñó alrededor de ellos y entre las carcajadas, los pueblerinos se mofaban gritando:
  –Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas! Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos!
 Asustado por tanto ruido, el pobre burro se revolvió y echó a correr despavorido, precipitándose en un barranco y muriendo. El niño y el anciano se miraron muy tristes por la pérdida de su fiel compañero de viaje…
De esta sencilla historia extraigo dos conclusiones: no hagas las cosas por complacer a los demás y no critiques a otros a las primeras de cambio.
Sé tú mismo y actúa como creas que tienes que hacerlo. Hacer cosas que no quieres o en las que no crees sólo por contentar a otros no te garantiza ni la felicidad ni su amistad. Es imposible estar de acuerdo con todo el mundo y, al final, hagas lo que hagas, más tarde o más temprano, siempre habrá alguien que te acabará criticando.
No es justo juzgar a alguien sin conocer sus circunstancias. Eso que hoy tanto criticas a otro puedes acabar haciéndolo tú mañana.



Muchas gracias Pilar!!! Vuelve cuando quieras!!

martes, 2 de julio de 2013

Tropezar no es malo...



Nueva propuesta de nuestra coaching de cabecera, la última antes de las vacaciones, porque sí, nos vamos de vacaciones, es justo y necesario… pero eso ya os lo iré contando estos días que hoy tenemos invitada y no hay que ser descortés.

Dicen que el hombre (barra) mujer es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y tres si son pequeñas, pero de ahí a cogerle cariño a ésta pues no sé yo si es para tanto.

Tropezar no es malo, si del tropezón sacamos una buena enseñanza, o como leía estos días por ahí (redes sociales varias, perdón si no cito la fuente):
“Unas veces se gana y otras se aprende”

Y digo yo, ¿no será que hay gente que, cariños a parte, necesita tener una piedra con la que tropezarse? O peor aún, ¿no será que hay gente que necesita tener siempre una piedra a mano con la que justificar sus tropiezos sin tener que asumir sus errores y aprender de los mismos?

Y yo me lo pregunto… y nuestra querida Rut Roncal seguro que tiene alguna respuesta.

¿Respuestas Iñaki? Muchas…o unas pocas... según se mire :)

Yo creo que todos necesitamos piedras de vez en cuando. Sobre todo cuando estás aprendiendo. Es difícil que te des cuenta de todo lo bien que puedes hacer algo si antes no te has equivocado un par de veces. Lo fácil a la primera hace que dejemos de prestar atención a los detalles, por lo que la próxima vez que lo intentemos es posible que no nos salga tan bien como nos salió la primera vez… necesitamos equivocarnos.

Lo cual no significa que necesitemos de ir acompañados de la piedra a todas partes…  Además de que por otro lado si yo comienzo un proyecto / un tema pensando en que me voy a caer, no me estoy dando cuenta de que estoy generando el entorno más adecuado para que eso ocurra. Este concepto se llama “profecía autocumplida” y realmente condiciona nuestros resultados en función de lo que esté pensando (cuando los demás depositan expectativas en nosotros/as también están condicionando un resultado, a esto se le conoce como efecto Pygmalion).

Es la base del pensamiento positivo. Si tú quieres, puedes. No tienes más que ser consciente de los mensajes que de forma automática te están dictando a ti mismo/a para que te des cuenta de en qué medida estás condicionando tu resultado. Pongamos un ejemplo: si yo salgo por la calle con unos patines, estoy aprendiendo y por tanto no los domino del todo y no hago más que decirme a mí mismo/a “me voy a caer”, “ya verás, como me caigo”, “seguro que pillo una piedra y me tropiezo y me doy de bruces”… estoy concentrando toda mi atención en la caída, por lo que seguramente me vaya a caer de un momento a otro.
¿Quiere decir que si me concentro en no caerme, no lo haré? Quizás no, pero ten por seguro que tendrás menos probabilidades de hacerlo.

Si esto lo aplicamos al mundo laboral también pasa. Cuántas veces nos habrá pasado que centrados en esa nueva actividad, o debido a ese determinado cliente, o quizás porque no hemos dormido bien… me centro en todo lo mal que puedo resolver el día… sin querer queriendo estoy comprando muchos números en encontrarme con que mi mayor temor se convierte en realidad.

La cuestión es que como no empecemos a ser conscientes, estos temores pueden convertirse en “etiquetas” y lo peor es que daremos por hecho que “somos así” y la intención de cambio quedará difuminada porque asumiremos que no hay manera de cambiarlo.

¿Y ahora bien? ¿Con qué mensajes os queréis quedar? ¿Queréis quedaros con la piedra o sólo el tiempo justo para aprender? Ya lo dice un proverbio ruso: “Caerse está permitido, levantarse es obligatorio” o como dice Paulo Coelho "Solo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias, creándolas si no las encuentra".
Para terminar me encantaría compartir con vosotros/as 2 vídeos. El primero de ellos es una niña de 3 añosque nos enseña a su manera Qué es Pensar en positivo… ¿nos atrevemos a imitarla?


El segundo, es un vídeo de 7:30 min que nos invita a revisar nuestros paradigmas y a identificar que las piedras nuevas o el superar las que hemos asumido como propias, suponen salir de nuestra zona de confort.


¿Recordáis la película “Atrapado en el tiempo”? ¿Queréis estar atrapados por vuestras respectivas piedras?



Autores:
Iñaki González (@goroji)                                                                                   Rut Roncal (@rutroncal)
Técnico Gestión RRHH de FHC                                                                                     Gerente en Cegos
Autor del blog: SobreviviRRHHé!                               Autora del blog: La verdad absoluta no existe

sábado, 22 de junio de 2013

Los valores que tiramos...

Como todos los meses de Mayo y Junio ha sido un non-stop de impartir formación y eso ha hecho que haya estado un poco menos 2.0...
Como siempre me gusta reflexionar tras las formaciones de lo que veo, oigo, siento... tanto de los participantes como de mi misma. Creo que la vida es un continuo aprendizaje y el relacionarnos con personas, hace que exponencialmente podamos aprender el doble...
La cuestión, ya escribí hace tiempo sobre un ejercicio de valores que suelo hacer y que genera alto impacto, tanto para darnos cuenta de cuáles son nuestras prioridades en la vida, la frecuencia que hace que no satisfacemos o cuidamos un determinado valor, así como quizás identificar qué valores están siendo "atacados" por algunas personas y/o el entorno que nos rodea.

Los valores que tiramos
La cuestión, es que para priorizar, normalmente uso en clase un ejercicio de visualización de un crucero en el que nuestros valores son nuestro equipaje. Tras unos minutos nos encontramos que hemos vivido una situación crítica en la que para salvarnos tenemos que tirar primero un valor y después otro.
Es decir, comenzamos el ejercicio con 5 valores como equipaje (los más significativos y rigen nuestra forma de entender la vida) y nos tenemos que quedar con los 3 principales.

Esos 2 valores que tiramos no significa que no sean valores nuestros, sino que ante situaciones de estrés, que nos sobrepasan en el día a día o por circunstancias especiales los "tiramos a la basura".
Lo curioso es, que (estoy tentada de hacer un estudio....) los valores que solemos tirar son los mismos y/o parecidos; la humildad, generosidad, el respeto, la libertad,... los tiramos, y es posible que los tiremos de manera más o menos consciente. El tema está en detectar cuando tiramos valores sin darnos cuenta y entonces es tarde cuando empezamos a ser conscientes de que los estamos tirando. Por ejemplo, cuando tiramos la salud, la familia, los amigos....
Evidentemente somos personas y aunque tratemos de ser íntegros, a lo largo de nuestra vida vivimos situaciones que nos hacen "tirar valores" a la basura y por ese motivo no quiere decir que seamos peores personas o que seamos "menos nosotros mismos", significa que somos humanos.
La cuestión que nos debemos hacer o nos debemos replantear es cuando es muy frecuente que un determinado valor esté en la basura... es entonces cuando nos debemos preguntar ¿porqué?, y lo que es más importante, ¿para qué me servía ese valor? igual nos damos cuenta que habéis cambiado o que incluso ... es un valor impuesto...
Da mucho que pensar ¿no? ¿qué opinais?

martes, 4 de junio de 2013

Que no pase de hoy

que no paseEl tan manido “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” vendría a decirnos que tarea hecha despeja el camino… que no dejes acumular las tareas por pereza porque mañana cuando levantes seguirán estando ahí esperándote.
Lo que viene a decirnos la foto de hoy, y que un mes más nos propone nuestra “conchi” de cabecera es algo diferente, o tal vez no, sigo pensando que con cada foto de éstas Rut está haciendo un experimento sociológico conmigo, jajaja…
Pues eso, que ¿qué tal si HOY haces eso que HACE tiempo que estás DEJANDO para más ADELANTE?
Que ya está bien de ponerte excusas baratas, que si tú no arreas, nadie va a hacerlo por ti, que sí, que ir pa’ná es tontería, pero no ir por pura pereza es todavía más tontería.
Y es que cuánto más tardes en empezar, más te va a costar hacerlo, que como todo en la vida, ponerse en marcha es cuestión de disciplina, y crear unos buenos hábitos, así que ya sabes, se acabaron las excusas, verdad Ruti?
Totalmente cierto Iñaki!! Es posible que las cosas que dejemos para más adelante sea porque no sean demasiado de nuestro agrado o porque simplemente nos supongan un esfuerzo “X” y lo vamos postergando poniéndonos mil excusas.
Un posible truco es simplemente cambiar el lenguaje con el que nos dirigimos a nosotros mismos, (sí, nos hablamos a nosotros mismos y lo que es mejor, en función de cómo nos digamos las cosas vamos a obtener un resultado…). Por ejemplo, sustituir el famoso “tengo qué…” por “voy a …” aparentemente es lo mismo, pero subliminalmente estamos dando dos mensajes muy distintos a nuestro cerebro, con el primero estamos planteando una obligación no elegida por nosotros y sin fecha para realizarlo (por lo que es fácil retrasarlo una y otra vez), con el segundo, es una elección nuestra, de acción inmediata y que implica ejecución. Asimismo, en el primer caso seguro que tras el “tengo que….” Vendría un correspondiente bufido y en el segundo caso seguramente nos está viniendo un estado de ánimo mucho más positivo. Hacer la prueba: imaginar que queréis ir al gimnasio…. (os suena, eh?!?!?!) y deciros a vosotros/as mismos/as las siguientes dos frases: “tengo que ir al gimnasio esta tarde…” / “Voy a ir al gimnasio esta tarde…”. ¿Cuál de las dos os da más seguridad en que realmente lo vais a conseguir? ¿lo probáis con otras cosas…? Ya nos contareis los resultados… jejejeje
En esta ocasión, no voy a poner un cuento, voy a compartir con vosotros la lectura de un trocito de un poema que es mucho más profundo de lo que parece. Es de Robert Herrick y seguramente a todos/as nos sonará de la famosa película de “El club de los poetas muertos. Se titula: A las vírgenes, para que aprovechen el tiempo Y dice así:

Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta.

A lo largo de nuestra vida dejamos escapar muchos momentos que sólo suceden una vez, esos trenes nunca vuelven a pasar y son oportunidades únicas de las que podemos lamentarnos … o no.
Es posible que nos convenzamos a nosotros/as mismos/as de que ese tren no era el mío o que no pasa nada si no hago tal o cual cosa porque siempre tendré tiempo…
No sabemos el tiempo que nos queda, por lo que nuestro deber es aprovechar hasta el último segundo de cada uno de nuestros minutos y saborear todos los momentos.
No post-pongamos aquellas cosas que queremos hacer, las que son importantes… porque si no llegará un día en que nos lamentemos no haber subido al tren teniendo el billete en la mano.
Así que… como decía Queen… que nadie nos pare ahora!!!
[youtube=http://youtu.be/HgzGwKwLmgM]

Autores:
Iñaki González (@goroji)                                                                 Rut Roncal (@rutroncal)
Técnico Gestión RRHH de FHC                                                               Gerente en Cegos
Autor del blog: SobreviviRRHHé!                     Autora del blog: La verdad absoluta no existe