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martes, 1 de noviembre de 2011

304/365 En el momento que oímos tic-tac

Relojes que hacen tic-tac by rutroncal
Relojes que hacen tic-tac, a photo by rutroncal on Flickr.

¿Alguna vez os ha pasado que de pronto ese reloj tan bonito que tenéis de agujas de pronto es como si le hubierais subido el volumen?

Sobre todo si lo tenéis como despertador al lado de la cama... de pronto en la tranquilidad y el silencio de la noche... oímos un primer TIC... seguido de un ... TAC... y a continuación... parece como si hubieran subido el volumen a ese artefacto y pasáis de estar relajados a no poderos dormir.

Es cuestión de percepción... efectivamente ni hemos subido el volumen al reloj ni éste se ha estropeado ... somos nosotros, los que con el poder de la atención focalizada incrementamos su volumen y por tanto la importancia para nosotros.

Lo mismo nos pasa con los problemas... cuando mi vida se centra en una preocupación, pasa de ser una preocupación más a ser la más importante, llegando incluso al caso de "subir su volumen" haciendo que aumente mi ansiedad y por supuesto generándome mayores problemas porque seguramente generalice esa circunstancia...

Todo puede ser como este reloj... puedo cogerlo quitarle las pilas y encerrarlo en el baño, o levantarme de la cama, beber un vaso de agua y descentralizar la atención en ese sonido.

En la vida, es parecido, puedo actuar, hacer lo que pueda (siempre contando con mi círculo de influencia) o bien, tratando de descentralizar y focalizar mi atención en otra cosa...

¿Os habéis parado a pensar cuantas veces somos nosotros los que "subimos el volumen" a lo que nos rodea?

jueves, 27 de octubre de 2011

299/365 Bilbao...

Puente vizcaya by rutroncal
Puente vizcaya, a photo by rutroncal on Flickr.

Terminó el viaje a Bilbao y tuve la oportunidad de verme con un amigo y excompañero muy querido (Juanmari) que me hizo de cicerone por la ciudad y con el que pude despedirme del viaje.

Como sé que lee el blog y el otro día tuvo a bien enviarme un cuento, me gustaría compartirlo también con vosotr@s.

Es un cuento del Mulá Nasrudín, de la filosofía sufí, que ya en alguna ocasión he podido compartir alguno más.

Dice así.
Cuento Sufí de Nasruddine, Asia Central

A veces Nasrudín trasladaba pasajeros en su bote. Un día, un exigente y solemne sabio alquiló sus servicios para que lo transportara hasta la orilla opuesta de un ancho río. Al comenzar el cruce, el erudito le preguntó si el viaje sería muy movido. 

-Eso depende, tal vez, según… - le contestó Nasrudín.

-¿Nunca aprendió usted gramática?

- No - dijo el Mulá Nasrudín.

-¿Y matemáticas? – preguntó el sabio.

- No - dijo el Mulá Nasrudín.

- En ese caso, ha desperdiciado la mitad de su vida.- 

El Mulá no respondió.

Al rato se levantó una terrible tormenta y el imperfecto bote de Nasrudín comenzó a llenarse de agua. Nasrudín se inclinó hacia su pasajero: 

-¿Aprendió usted alguna vez a nadar? – le preguntó Nasrudin.

- No– contestó el sabio gramático. 

- En ese caso, amigo, ha desperdiciado TODA su vida, porque nos estamos hundiendo !!! 

Por muy ilustrado que uno sea, debe de mantener los pies en la tierra y no creer estar por encima de nadie.

¿Y vosotr@s? ¿mantenéis los pies en la tierra? ¿sabéis disfrutar de lo que os rodea?

martes, 5 de abril de 2011

¿Gestiona tu tiempo o tu actitud?


Hoy una vez más me he visto en la tesitura de volver a utilizar la explicación del "círculo de influencia vs círculo de preocupación" y es que hoy tocaba explicar la "gestión del tiempo"...

Muchos de nuestros trabajos, de nuestras actividades, tareas, etc... no dependen directamente de nosotros mismos, ya que en nuestro día a día, dependemos de jefes, colaboradores, clientes, compañeros,... que pueden ser parte de nuestro problema con respecto a la gestión del tiempo, eso está claro. Pero lo que no podemos hacer es pretender que no podemos hacer nada y resignarnos esperando que nuestro entorno cambie por nosotros y/ o tirar balones fuera de forma constante, no conseguimos nada y lo único que hacemos es aumentar nuestra frustración.

Lo mejor de todo, es que esperamos que las cosas cambien por ciencia infusa u ósmosis, porque sino ocupamos una posición de promotor del cambio lo más probable es que terminemos resistiéndonos al cambio, y diciéndonos a nosotros mismos: "¿para qué voy a cambiar si no vale la pena el esfuerzo?, si total, no va a servir de nada... y lo único que voy a ganar son malas caras...". La cuestión es que si no fuera por gente que se ha atrevido a cambiar las cosas, hoy probablemente estaríamos todavía en las cavernas.

Esto, por cierto, me recuerda a la famosa frase de Albert Einstein: “La definición de la locura es continuar haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes“.

En ocasiones, y sobre todo cuando tengo que explicar "Gestión del tiempo" para colaboradores o personal técnico, es verdad que muchas cosas dependerán de nuestro jefe (principalmente), pero quizás he de analizar qué es lo que sí depende de mí, qué es lo que está dentro de mi círculo de influencia, para aumentarlo y tener un mayor control de mi tiempo y de mi esfuerzo.

Es posible, que necesite mejorar mi comunicación, ser más asertivo, más proactivo e incluso marcar los límites de mi tiempo de una forma más firme, ... quizás no es tan sólo el llevar el smartphone más moderno que me sincronice la agenda del outlook y además transcriba de forma automática las notas de voz a mi ordenador.

Quizás todo ha de comenzar primero por un cambio de actitud y lo que necesito tener claro para empezar que el dueño de mi tiempo soy yo y que yo decidiré si lo pongo a tu disposición o me dedicaré a lo que es importante para mí. En nosotros está la llave.

viernes, 23 de julio de 2010

Trabajando nuestro círculo de influencia...


Bueno, ya que en la "mini" encuesta aparece como tema más votado la actualidad... en el post de hoy hablaremos de un concepto que trabajamos en la conferencia de ayer sobre los 7 hábitos en la Universidad de Alicante: el círculo de influencia y el círculo de preocupación.

Forma parte del primer hábito, el de la Proactividad, que trabaja sobre nuestra libertad de elección. En este caso tiene que ver con las acciones que elegimos realizar con respecto a las cosas que nos preocupan.

Cuando hablamos del círculo de preocupación, en él podríamos poner todo lo que nos preocupa, todo lo que nos ocupa tiempo y nos afecta de algún modo. La pregunta que nos debemos hacer es si ¿hacemos algo al respecto?, porque en función de nuestra capacidad para poder hacer algo iremos pasando del círculo de preocupación al círculo de influencia, será cuando pasemos de perder el tiempo en preocuparnos, pasemos a invertirlo en ocuparnos.

¿Eso significa que no debo preocuparme por aquellas cosas en las que no tengo opción de intervenir? ¿He de dejar de preocuparme por el hambre en el mundo o por la capa de ozono?, no; significa que no he de centrar la mayor parte de mi tiempo en preocuparme por cosas en las que no hago nada al respecto.

Es posible que sienta que yo sólo no puedo combatir el hambre en el mundo, pero sí que puedo elegir sobre aquellas acciones que puedan ser como un grano de arena que poco a poco haga que sienta que estoy haciendo algo, que mi aportación, dentro de mi ámbito de actuación, es importante.

Pensar que, si únicamente nos centramos en aquellas cosas que nos preocupan pero tenemos la sensación de que no podemos hacer nada... cuanto más grande es nuestro círculo de preocupación,... más grande es nuestra sensación de impotencia, frustración e incluso nuestra implicación para hacer casi cualquier cosa será baja porque seremos "esclavos" de nuestro entorno, los demás y lo que nos rodea decidirán por nosotros cuáles serán nuestras acciones y por tanto, nuestros resultados.

Cuanto mayor sea nuestro círculo de influencia, mayor sensación de control sobre la consecuencia de mis acciones tendré y sobre todo seré protagonista de mis logros.

La clave es que si algo me preocupa, en lugar de quejarme, en lugar de pensar que no puedo hacer nada,... he de pensar ¿qué es lo que puedo hacer? en algunos casos mi aportación será mucho mayor y con un efecto más directo sobre mis resultados, y en otros casos, será de menor impacto, pero siempre será mi elección.

Si lo llevamos a nuestra vida personal y/o profesional... a veces nos preocupa el tener una mala relación con una persona determinada o que nos estemos quejando continuamente de nuestra empresa o de cómo funcionan las cosas en algo en concreto... protestar, quejarse,... no nos lleva a ningún destino que no sea la frustración y al crecimiento de nuestro círculo de preocupación.

He de elegir qué he de pasar a mi círculo de influencia... o incluso y porqué no, qué sacar de mi círculo de preocupación. Pensar que si está allí es porque me preocupa y sin querer estoy invirtiendo tiempo y energía generándome un estado emocional positivo o negativo... según esté ampliando o encogiendo mi círculo de influencia...