Mostrando entradas con la etiqueta pigmalión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pigmalión. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de abril de 2014

Ponte las "gafas" de la positividad


El martes nuestro queridísimo Iñaki González en su blog sobreviviRRHHé nos comenzó contando su visión de "Cómo transformar un mal día en algo positivo" y hoy toca desde "La verdad absoluta no existe" elaborar nuestra réplica ¿verdad, Iñaki? y es que ya comentamos en su momento lo malo que es "encariñarse con la piedra" y pensar que todo lo que hacemos nos va a salir igual de mal.
La cuestión es que en ocasiones nos ha pasado que un sólo momento del día es lo que ha condicionado que el resto del día sea visto como algo "horroroso" ¿porqué nos pasa esto?, porque sin querer queriendo hemos "programado" nuestro cerebro a centrar toda su atención y sus recursos a ese 
un-mal-dc3adasuceso que acabamos de vivir y que nos ha generado ese malestar. 
La solución no es ignorar eso que nos ha pasado, sino saber relativizarlo y darle la importancia que se merece. Hoy en día se llama "resiliencia" (aunque realmente es un término asociado a la resistencia de los materiales...) y hace referencia a nuestra capacidad de resistir y reaccionar con la misma fuerza positiva para contrarrestar el suceso estresante; es decir, en lugar de preguntarme: "¿porqué a mi?" "siempre me pasa igual" "nunca aprenderé", etc paso a decirme: "¿qué podría haber hecho diferente?""¿qué he aprendido para que no me vuelva a pasar?" "¿qué ha ido bien?", etc.
Cuando focalizamos nuestra atención en lo que podemos hacer, en lo que depende directamente de nosotros y en la acción... automáticamente nuestro estado de ánimo comienza a hacer un pequeño cambio sintiéndonos mejor porque podemos hacer algo y estamos en camino de ello.
Recientemente ha sido el día de la felicidad y el otro día coincidiendo con @clarabenedicto en twitter me hizo descubrir un fantástico ejercicio que nos puede ayudar a redescubrir las cosas positivas que tienen nuestro día a día y evitar que nos focalicemos en lo negativo y compartir "momentos de felicidad". El proyecto se llama 100 happy days y trata justamente de eso, de compartir durante 100 días nuestros momentos de felicidad. Yo acabo de apuntarme... ¿os apuntáis? Iñaki... a ti ¿qué te parece?
Hoy es día 3... y este número siempre me han parecido unas gafas giradas.. ¿y si son las gafas del positivismo? ¿y si hoy comenzamos a ver nuestra vida desde un lado más feliz? ¿y si sacamos el/ la niño/a que llevamos dentro?
A child can teach an adult three things:
- to be happy for no reason
- to always be curious
- to fight tirelessly for something
Paulo Coelho

¿Bailamos para celebrarlo?

martes, 2 de julio de 2013

Tropezar no es malo...



Nueva propuesta de nuestra coaching de cabecera, la última antes de las vacaciones, porque sí, nos vamos de vacaciones, es justo y necesario… pero eso ya os lo iré contando estos días que hoy tenemos invitada y no hay que ser descortés.

Dicen que el hombre (barra) mujer es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y tres si son pequeñas, pero de ahí a cogerle cariño a ésta pues no sé yo si es para tanto.

Tropezar no es malo, si del tropezón sacamos una buena enseñanza, o como leía estos días por ahí (redes sociales varias, perdón si no cito la fuente):
“Unas veces se gana y otras se aprende”

Y digo yo, ¿no será que hay gente que, cariños a parte, necesita tener una piedra con la que tropezarse? O peor aún, ¿no será que hay gente que necesita tener siempre una piedra a mano con la que justificar sus tropiezos sin tener que asumir sus errores y aprender de los mismos?

Y yo me lo pregunto… y nuestra querida Rut Roncal seguro que tiene alguna respuesta.

¿Respuestas Iñaki? Muchas…o unas pocas... según se mire :)

Yo creo que todos necesitamos piedras de vez en cuando. Sobre todo cuando estás aprendiendo. Es difícil que te des cuenta de todo lo bien que puedes hacer algo si antes no te has equivocado un par de veces. Lo fácil a la primera hace que dejemos de prestar atención a los detalles, por lo que la próxima vez que lo intentemos es posible que no nos salga tan bien como nos salió la primera vez… necesitamos equivocarnos.

Lo cual no significa que necesitemos de ir acompañados de la piedra a todas partes…  Además de que por otro lado si yo comienzo un proyecto / un tema pensando en que me voy a caer, no me estoy dando cuenta de que estoy generando el entorno más adecuado para que eso ocurra. Este concepto se llama “profecía autocumplida y realmente condiciona nuestros resultados en función de lo que esté pensando (cuando los demás depositan expectativas en nosotros/as también están condicionando un resultado, a esto se le conoce como efecto Pygmalion).

Es la base del pensamiento positivo. Si tú quieres, puedes. No tienes más que ser consciente de los mensajes que de forma automática te están dictando a ti mismo/a para que te des cuenta de en qué medida estás condicionando tu resultado. Pongamos un ejemplo: si yo salgo por la calle con unos patines, estoy aprendiendo y por tanto no los domino del todo y no hago más que decirme a mí mismo/a “me voy a caer”, “ya verás, como me caigo”, “seguro que pillo una piedra y me tropiezo y me doy de bruces”… estoy concentrando toda mi atención en la caída, por lo que seguramente me vaya a caer de un momento a otro.
¿Quiere decir que si me concentro en no caerme, no lo haré? Quizás no, pero ten por seguro que tendrás menos probabilidades de hacerlo.

Si esto lo aplicamos al mundo laboral también pasa. Cuántas veces nos habrá pasado que centrados en esa nueva actividad, o debido a ese determinado cliente, o quizás porque no hemos dormido bien… me centro en todo lo mal que puedo resolver el día… sin querer queriendo estoy comprando muchos números en encontrarme con que mi mayor temor se convierte en realidad.

La cuestión es que como no empecemos a ser conscientes, estos temores pueden convertirse en “etiquetas” y lo peor es que daremos por hecho que “somos así” y la intención de cambio quedará difuminada porque asumiremos que no hay manera de cambiarlo.

¿Y ahora bien? ¿Con qué mensajes os queréis quedar? ¿Queréis quedaros con la piedra o sólo el tiempo justo para aprender? Ya lo dice un proverbio ruso: “Caerse está permitido, levantarse es obligatorio” o como dice Paulo Coelho "Solo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias, creándolas si no las encuentra".
Para terminar me encantaría compartir con vosotros/as 2 vídeos. El primero de ellos es una niña de 3 añosque nos enseña a su manera Qué es Pensar en positivo… ¿nos atrevemos a imitarla?


El segundo, es un vídeo de 7:30 min que nos invita a revisar nuestros paradigmas y a identificar que las piedras nuevas o el superar las que hemos asumido como propias, suponen salir de nuestra zona de confort.


¿Recordáis la película “Atrapado en el tiempo”? ¿Queréis estar atrapados por vuestras respectivas piedras?



Autores:
Iñaki González (@goroji)                                                                                   Rut Roncal (@rutroncal)
Técnico Gestión RRHH de FHC                                                                                     Gerente en Cegos
Autor del blog: SobreviviRRHHé!                               Autora del blog: La verdad absoluta no existe

lunes, 13 de febrero de 2012

Expectativas, esas consejeras bien intencionadas...


Yo, como muchas personas más (espero), soy positiva; en ocasiones, puede ser que en exceso, aunque sin llegar a vivir en "la calle de la piruleta, en la casa de la gominola...", es decir, trato de ser realista (aunque positiva) y como a veces me digo en plan mantra "ajusta tus expectativas a la realidad".

Está claro que como ya hemos visto en alguna ocasión en este blog, las expectativas influyen en nuestro resultado, si son positivas, hacen que nos esforcemos más y perseveremos hasta su consecución, si son negativas, siempre encontraremos razones para no poner la última gota de energía en nuestro proyecto (es lo que denominamos como profecía autocumplida).

Evidentemente, esto lo tenemos que tener en cuenta y también conocer lo que ocurre cuando proyectamos nuestras expectativas en los demás (efecto pygmalión) y ser conscientes de que nuestras expectativas generan un resultado ... hacia una u otra dirección.

Ahora bien... ¿qué ocurre cuando además de proyectar nuestras expectativas proyectamos nuestros deseos? cuando en lugar de hacer porque se cumplan nuestros sueños, proyectamos nuestros anhelos en las personas que tenemos como acólitos, bien sean nuestros hij@s, ... nuestros colaboradores,...

Insisto en que soy de las primeras en ser positiva y sobre todo en reforzar la tolerancia a la frustración de los que me rodean no dejando que se rindan en la consecución de sus metas,... sin embargo, hemos de estar atentos, porque es posible que nos estemos dejando engañar por lo que nos gustaría ver en ellos y no por lo que en realidad pueden llegar a ser y eso puede generar frustración, baja confianza y autoestima y rabia por no sentirse escuchados.

Hace poco un amigo me decía que le preocupaba uno de sus hijos porque deseaba que desarrollara todo su potencial y sin embargo se estaba dando cuenta de que quizás su hijo no era tan capaz como él esperaba que fuera... ¿esto significa que ha de dejar de ayudar a que sea lo máximo que pueda ser? por supuesto que no,... sólo que hemos de ajustar nuestras expectativas también a la realidad para seguir buscando sus sueños y llenándolos de metas posibles. 
¿A vosotr@s que os parece?

Para terminar... un cuento Fuente: 101 cuentos clásicos de la India – Ramiro A. Calle
Se trataba de un hombre que nunca había tenido ocasión de ver el mar.
Vivía en un pueblo del interior de la India. Una idea se había instalado con fijeza en su mente: 
No podía morir sin ver el mar.

Para ahorrar algún dinero y poder viajar hasta la costa, tomó otro trabajo además del suyo habitual. Ahorraba todo aquello que podía y suspiraba porque llegase el día de poder estar ante el mar.
Fueron años difíciles. Por fin, ahorró lo suficiente para hacer el viaje. Tomó un tren que le llevó hasta las cercanías del mar. Se sentía entusiasmado y gozoso. Llegó hasta la playa y observó el maravilloso espectáculo. ¡Qué olas tan mansas! ¡Qué espuma tan hermosa! ¡Qué agua tan bella! Se acercó hasta el agua, cogi
ó una poca con la mano y se la llevó a los labios para degustarla. Entonces, muy desencantado y abatido, pensó:
- !Qué pena que pueda saber tan mal con lo hermosa que es!
Maestro: por ignorancia, cuando tus expectativas no son satisfechas, te desencantas. El ser liberado sólo espera aquello que ocurre.
Y os pongo también un trocito de una de mis películas favoritas "500 days of summer"
¿Cómo andan vuestras expectativas de los que os rodean? ¿y de vosotr@s mism@s?
Feliz semana