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domingo, 12 de enero de 2025

Comenzar de nuevo: el poder del aprendizaje constante

 

Comenzar este año ha sido especialmente significativo para mí. Me encuentro en una etapa completamente nueva, dando mis primeros pasos como psicóloga en prácticas en un gabinete especializado en TOC. Aunque siempre he tenido esta vocación dentro de mí, nunca pensé que estaría viviendo esta experiencia a mi edad, un poco como Ben, el personaje de Robert De Niro en El Becario. Con humildad, curiosidad y muchas ganas de aprender, me estoy adaptando a este nuevo rol, recordando que nunca es tarde para comenzar de nuevo.

A lo largo de mi trayectoria profesional, tanto en el coaching como en la formación, siempre sentí que estaba trabajando desde una mirada psicológica. 

Escuchar, guiar y acompañar han sido pilares de mi trabajo. Ahora, en este ámbito, como psicóloga general sanitaria en prácticas, estoy aprendiendo que marcar la diferencia no siempre implica grandes gestos. A veces, basta con estar presente, ofrecer un espacio seguro y, como diría Ben, tener un pañuelo a mano para esos momentos en los que alguien lo necesita.

Dos elementos fundamentales son la resiliencia y el insight, claves para avanzar. La resiliencia no es algo con lo que nacemos, pero sí algo que podemos trabajar. Es esa capacidad de adaptarnos a los cambios y crecer incluso en las circunstancias más difíciles. Lo he visto en personas a las que he acompañado y también en mi propio camino, ya os lo he compartido en los post anteriores. Pero lo que realmente nos impulsa hacia adelante es el insight, la toma de conciencia, ese momento en el que logramos ver con claridad lo que está ocurriendo en nuestra mente y nuestras emociones.

Te invito a reflexionar con estas preguntas:

  • ¿Qué historia te cuentas a ti mismo/a sobre las dificultades que enfrentas?
  • ¿Qué podrías descubrir si te permitieras mirar tu situación desde otra perspectiva?
  • ¿Qué recursos, dentro o fuera de ti, podrían ayudarte a avanzar?

Es verdad, que cuando estamos inmersos en nuestros pensamientos, puede ser difícil encontrar claridad. Una técnica sencilla pero poderosa que utilizo es la de externalización de pensamientos. Se trata de escribir, sin filtros, todo lo que pasa por tu mente durante cinco minutos al día. No se trata de juzgar ni buscar respuestas, sino de volcarlo todo sobre el papel.

Cuando termines, toma un momento para leer lo que escribiste, como si fuera una carta de otra persona. Pregúntate:

  • ¿Qué patrones aparecen de forma recurrente?
  • ¿Qué emociones hay detrás de estos pensamientos?
  • Si estos pensamientos fueran consejos de un amigo/a, ¿los seguirías?

Este ejercicio no solo ayuda a ganar perspectiva, sino que también fomenta el insight y nos permite descubrir aspectos de nosotros mismos que quizá habíamos pasado por alto.

Los/as que sois viajeros/as frecuentes de este blog… o me habéis acompañado en formación, lo sabéis… me encantan las historias y los cuentos, creo que el siguiente cuento sufi seguro que nos sirve para ilustrar la conexión de la resiliencia y el insight para afrontar los cambios inesperados. La historia se titula: El anciano y la tormenta. Dice así: 


“En una aldea remota, una fuerte tormenta destruyó el único puente que conectaba el pueblo con el mundo exterior. Los habitantes, angustiados, acudieron a un anciano sabio en busca de consejo. “Estamos perdidos. Sin el puente, no podremos salir de la aldea ni recibir ayuda”, decían.

El anciano les respondió con calma: "Cuando el puente desaparece, aprendemos a construir barcas."

Confusos, los aldeanos insistieron: "¿Cómo podremos hacerlo? Nunca hemos construido una barca. No sabemos por dónde empezar."

El anciano sonrió y dijo: "El aprendizaje comienza con el primer paso, y el camino se hace aprendiendo. El puente ya no está, pero la tormenta nos ha dado una oportunidad: descubrir algo que nunca creímos posible."

Con su guía, la aldea trabajó junta, aprendiendo a construir barcas. Exploraron nuevos rumbos y descubrieron que, al cruzar el río en sus propias embarcaciones, podían llegar más lejos que con el viejo puente.”


A veces, los cambios inesperados nos invitan a explorar salidas que no nos hubiéramos atrevido a tomar por miedo. Y en ese proceso, nos redescubrimos, dejando que emerjan partes de nosotros/as mismos/as que ni siquiera sabíamos que existían. Como los aldeanos, el desafío nos lleva a superar nuestras propias limitaciones, y con ello, muchas veces, llegamos más lejos de lo que habríamos imaginado.

Si este tema resuena contigo, te recomiendo el libro "La mente distraída" de Daniel Goleman y Richard J. Davidson. En él, los autores exploran cómo cultivar la atención plena puede transformar nuestra relación con nosotros mismos y con el mundo. También, el vídeo TED de Kelly McGonigal, "Cómo hacer del estrés tu amigo", es una joya para cambiar la perspectiva sobre cómo vivimos las emociones desafiantes.



Si algo estoy aprendiendo en esta etapa, es que nunca es tarde para aportar lo que llevamos dentro y, al mismo tiempo, seguir aprendiendo. Pienso en Ben, en El Becario, y en su capacidad para adaptarse y mostrar que la experiencia vital siempre encuentra formas de marcar la diferencia.

Es un recordatorio de que siempre estamos aprendiendo y, al mismo tiempo, siempre podemos marcar la diferencia con nuestra experiencia y actitud.

Así que, ¿qué pequeña acción puedes tomar hoy para acercarte a la vida que deseas?  
¿Y cómo puedes marcar la diferencia, aunque sea de forma sutil, en la vida de alguien más?


 

lunes, 23 de diciembre de 2024

La importancia de establecer objetivos alineados con nuestros valores personales

Este año ha sido uno de los más transformadores y duros de mi vida. No solo me enfrenté a la pérdida de mi padre por culpa de un cáncer después de verle sufrir meses…, sino que también cerré una etapa profesional de más de 22 años. La suma de las dos situaciones me llevó a un lugar de pausa y reflexión, un lugar donde tuve que replantearme quién soy y hacia dónde quiero ir.

Pero este proceso de transformación comenzó antes. El año anterior, un accidente me dejó de baja durante varios meses tras fracturarme el sacro. Ese tiempo de inmovilidad física, aunque difícil, fue un regalo disfrazado: me permitió detenerme, algo que no hacía desde hacía mucho tiempo. Por primera vez en años, tuve que mirar mi vida de frente y reconocer que el nivel de estrés al que estaba sometida no era sostenible. Necesitaba cuidarme más, estar más presente con mi familia y, sobre todo, reconectar con lo que realmente me importa.

Cuando me reincorporé al trabajo, intenté ajustar mi vida pidiendo una reducción de jornada para dedicar más tiempo a mi hijo, que en aquel momento tenía cuatro años. Sin embargo, lo que encontré al volver fueron nuevos desafíos que me llevaron a reflexionar más profundamente sobre mis prioridades y sobre si estaba alineando mi vida con lo que realmente valoraba, mis valores. Ese periodo terminó de confirmar que necesitaba tomar decisiones pensando en mi salud y en mi bienestar, tanto físico como emocional.

La pérdida de mi padre terminó de sacudir mi mundo. Me enseñó que la vida es demasiado corta y valiosa para gastarla persiguiendo objetivos que no resuenen con nuestros valores más profundos. Mi salida de la empresa, aunque dura, fue la pieza final de este proceso de transformación. Hoy, estoy en medio de una reconstrucción: redefiniendo mi presente y mi futuro, buscando vivir con más conciencia y alineación con lo que realmente importa para mí.

Y a veces nos podemos hacer esta pregunta: ¿Qué significa vivir alineado/a con nuestros valores? Cuando nuestras metas y decisiones están en sintonía con lo que valoramos profundamente, sentimos plenitud, propósito y conexión. Sin embargo, cuando no lo están, podemos experimentar insatisfacción, vacío o incluso estrés constante, como si estuviéramos nadando contra corriente. Seguro que hemos sentido esto en algún momento, tanto en un sentido como en otro.


En "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva", Stephen Covey nos habla de la importancia de actuar guiados por una brújula interna. Según él, esa brújula son nuestros valores. Si nuestras metas no están alineadas con esa brújula, es como escalar una escalera que está apoyada en la pared equivocada.

Entonces, la pregunta clave es: ¿estamos subiendo la escalera correcta? Antes de establecer tus propósitos para el próximo año, tómate un momento para reflexionar y pensar a través de estas preguntas:

  1. ¿Qué cosas harías sin que nadie te lo pidiera o esperara algo a cambio?
  2. Piensa en un momento reciente que te llenó de orgullo o felicidad. ¿Qué valores estaban presentes en ese momento?
  3. ¿En qué actividades o aspectos de tu vida pierdes la noción del tiempo?
  4. Si tuvieras que elegir tres palabras para describir cómo te gustaría ser recordado, ¿cuáles serían?

Escribe tus respuestas y busca patrones. En ellos encontrarás las claves de lo que realmente importa para ti.

Para ayudarte a conectar tus valores con metas concretas, te propongo este ejercicio, El Círculo de Valores y Metas, que te permitirá terminar de conectar con tu propósito para este año 2025.

  1. Dibuja un círculo y divídelo en seis partes.
    • En cada parte, escribe un valor personal importante para ti (por ejemplo: familia, autenticidad, creatividad, salud, aprendizaje, comunidad).
  2. Relaciona cada valor con una meta específica.
    • Ejemplo: Si uno de tus valores es "familia", una meta podría ser "establecer una cena familiar semanal sin distracciones tecnológicas".
  3. Evalúa el impacto.
    • Pregúntate: ¿Cómo cambiaría mi vida si me comprometiera con esta meta? ¿Qué emociones me generaría vivir en alineación con este valor?

Para terminar, quiero compartir contigo una escena que refleja esta idea de vivir según nuestros valores. En En busca de la felicidad, Chris Gardner (interpretado por Will Smith) le dice a su hijo:

"Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo. Ni siquiera yo. Si tienes un sueño, protégelo. Si quieres algo, ve por ello."

Es un recordatorio poderoso de cómo los valores como la perseverancia, el amor y la confianza pueden guiar nuestras decisiones, incluso en los momentos más difíciles.

Puedes ver esta escena aquí:
Ver video en YouTube

Y ahora, ¿te animas a contarme qué propósitos tienes para 2025?