martes, 29 de junio de 2010

Sueños Semilla


Después de una semana... quiero dedicar este post a una amiga que no está pasando por un buen momento y que quizás como en alguna ocasión todos nos hemos podido sentir de forma similar, quiero compartir un cuento de Jorge Bucay que me alienta de esperanza en los momentos de bajón y me ayuda a seguir adelante.

El cuento es "Sueños de Semilla", del libro Cuentos para Pensar. Probablemente, cuando uno lo lea podrá tener una versión distinta, otra visión o perspectiva, al fin y al cabo cada uno de nosotros somos un árbol diferente,...

Para mí significa, que, aunque en ocasiones te sientas frustrado, no confíes en ti mismo y posiblemente te entre el desaliento... dentro de tí está el camino, en lo más profundo de tu ser sabes qué es lo que tienes que hacer y hasta dónde puedes llegar... a veces necesitas ayuda, por supuesto, de tus amigos, de conocidos, de un aprendizaje, de una reflexión, ... como un árbol necesita ayuda del sol, del agua, del aire... pero siempre, siempre,... esa semilla encuentra un camino para crecer y llegar a ser árbol, tal y como nosotros seremos la persona que vemos en nuestro interior que podemos ser.

Del libro "Cuentos para pensar"

En el silencio de mi reflexión
percibo todo mi mundo interno
como si fuera una semilla,
de alguna manera pequeña e insignificante
pero también pletórica de potencialidades.
...Y veo en sus entrañas
el germen de un árbol magnífico,
el árbol de mi propia vida
en proceso de desarrollo.

En su pequeñez, cada semilla contiene
el espíritu del árbol que será después.
Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol,
Cayendo en tierra fértil,
absorbiendo los jugos que la alimentan,
expandiendo las ramas y el follaje,
llenándose de flores y de frutos,
para poder dar lo que tienen que dar.

Cada semilla sabe
cómo llegar a ser árbol.
Y tantas son las semillas
como son los sueños secretos.

Dentro de nosotros, innumerables sueños
esperan el tiempo de germinar,
echar raíces y darse a luz,
morir como semillas...
para convertirse en árboles.

Árboles magníficos y orgullosos
que a su vez nos digan, en su solidez,
que oigamos nuestra voz interior,
que escuchemos
la sabiduría de nuestros sueños semilla.

Ellos, los sueños, indican el camino
con símbolos y señales de toda clase,
en cada hecho, en cada momento,
entre las cosas y entre las personas,
en los dolores y en los placeres,
en los triunfos y en los fracasos.

Lo soñado nos enseña, dormidos o despiertos,
a vernos, a escucharnos, a darnos cuenta.

Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos
o en relámpagos de lucidez enceguecedora.

Y así crecemos, nos desarrollamos, evolucionamos...

Y un día, mientras transitamos
este eterno presente que llamamos vida,
las semillas de nuestros sueños
se transformarán en árboles,
y desplegarán sus ramas que,
como alas gigantescas,
cruzarán el cielo,
uniendo en un solo trazo
nuestro pasado y nuestro futuro.

Nada hay que temer,
...una sabiduría interior las acompaña...
porque cada semilla sabe....
cómo llegar a ser árbol...

viernes, 18 de junio de 2010

... Tiempo de Risas ...

Acabo de volver de Pontevedra, después de una semana de haber estado haciendo descripciones de puestos de perfiles mecánicos para seguir dando un curso de liderazgo para contramaestres del entorno industrial, y sinceramente... estoy agotada... espero el fin de semana con ganas y sobre todo con ganas de desconectar y de reirme.

Supongo que a todos nosotros nos pasa lo mismo, cuando después de una semana intensa tanto a nivel físico como a nivel emocional llega el Fin de Semana y necesitamos nuestro momento de asueto o incluso el poder practicar "risoterapia" a nuestra manera.

... Es el momento de quedar con amigos, de ver una película "aneuronal" o incluso jugar con nuestra mascota. Todo es proponérselo y utilizar estas situaciones tan de nuestro día para "echarnos" unas risas (incluso no puede pasar con los anuncios de la tele.... yo misma este anuncio de MIxta me sirve para reirme cada vez que lo veo...)

Si queremos practicar la risoterapia un poco más en serio, podemos empezar poniéndonos frente a un espejo, empezar y no estar preocupándonos de si nos miran o nos oyen, uno de los mejores sitios es el baño, donde podemos cerrar la puerta sin llamar la atención :)

Una vez allí, comenzamos a "poner caras", gesticular, como si os estuvierais riendo, de forma sonora o sin llegar a soltar carcajadas, ir jugando con vuestra cara.... Cuando llevéis 5' haciendo estos ejercicios... anímicamente estaremos un poco mejor.

La paradoja de las emociones es que podemos provocarlas a través de nuestros pensamientos y de nuestras conductas.... y quizás en estos momentos de cansancio... nos es más fácil gesticular una sonrisa... que visualizar una imagen positiva para tener el mismo resultado.

Ánimo y a reirse... que toca Fin de Semana.
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lunes, 14 de junio de 2010

Cuando la sinceridad dejó de ser un signo de respeto


Muchas personas utilizan la frase "la verdad duele" para utilizar lo que ellos consideran como verdad para ser sinceros y criticar al otro a su antojo.

Hay que diferenciar cuando estamos siendo sinceros y cuando estamos abusando de nuestro propio criterio para tratar de imponerlo a los demás.

La clave es diferenciar la sinceridad pensando en el otro y pensando en la mejora continua o la "sinceridad" diciendo lo primero que me viene a la cabeza con el único objetivo de soltar lo primero que me viene a la cabeza sin pensar en lo que digo, ni cómo lo digo, ni mucho menos teniendo en cuanta a la persona que tengo delante. Es importante tener presente que no podemos decir las cosas tal y como nos vienen a la cabeza con el único objetivo de dar nuestra opinión sobre todas las cosas.

¿Esto quiere decir que he de ocultar mis sentimientos o manera de ver las cosas?, ni mucho menos, lo que ocurre es que tengo que pensar en quién se lo digo y cuándo se lo digo.

Ser sincero, dar nuestra opinión sobre algo a una persona, es con el objetivo de querer modificar algo, mejorar la relación, implantar un cambio de conducta, etc... es decir, en resumen, el objetivo de ser sincero sobre algo en concreto para provocar un cambio en nuestro interlocutor, es a través de la crítica constructiva.

Gracias a la sociedad en la que vivimos, y sobre todo gracias a los medios que estamos más que acostumbrados a ver cada día en la TV, no sabemos realizar críticas constructivas, lo único que aprendemos de lo que vemos es el objetivo de interpelar al otro partiendo de nuestro punto de vista y no desde el de nuestro interlocutor. No buscando un acuerdo, sino que en muchos casos se nos de la razón.

Cuando queremos ser sinceros y aportar una crítica constructiva, lo que queremos es ayudar a nuestro interlocutor a adoptar un cambio que pensamos que puede ser positivo para la persona en cuestión. Pensar en realizar una crítica constructiva es tan fácil y tan difícil como realizar un buen regalo; de hecho, si la crítica está bien hecha, es un regalo.

Para que visualicemos cómo hacemos las críticas, lo compararemos a cuando nos corresponde hacer un regalo; para empezar, tenemos que pensar en la persona que tenemos delante, a la cual queremos hacerle ese regalo y que no nos ha de influenciar cómo de bien me puede caer esa persona, sino cuánto la conozco para saber cuál es el regalo más adecuado para la misma.

¿Compramos un regalo pensando en los gustos de esa persona? o ¿lo compramos en lo que me gustaría a mi? o incluso podemos llegar a comprar un regalo que sabemos que finalmente usaremos nosotros...

Pensemos que hemos encontrado el regalo ideal para esa persona (no a todas las personas encajan los mismos regalos, por que todos tenemos gustos diferentes...). Muy bien. ¿Cómo y cuándo se lo damos?

Pensar en la diferencia que supone, que aunque me regalen lo que yo más deseo o necesito, es decir, partiendo del mismo regalo, del mismo contenido, pero:

- Opción A.- me lo entreguen envuelto en un papel de periódico "sucio", arrugado y con mal aspecto y además que sea de sopetón, en un encuentro de pasillo....
- Opción B.- el regalo esté envuelto con un papel delicado, dentro de una caja y en un momento que favorezca la apertura de ese regalo y con un disfrute especial por abrirlo...

¿Cómo preferiríamos que fuera el regalo que nos tocara abrir? obviamente, preferiríamos la situación que más se acercara a la opción B, ¿verdad?

Pues con respecto a la crítica constructiva, al momento de ser sinceros,... tenemos en cuenta los mismos criterios. Hemos de tener en cuenta a la persona, con sus aspectos positivos, intereses y sentimientos, diciéndolo de la mejor manera posible para que la persona no lo tome como una afrenta o como una ofensa, sino como una aportación positiva para su desarrollo y sobre todo... hay que buscar el momento más adecuado, ni en el mismo momento, ni pasados 3 meses, en la misma semana sería un tiempo adecuado para hacerlo.

Finalmente, tengamos presente: los elogios en público... las críticas... personalizadas y en privado. Parece de sentido común, pero... lamentablemente parece ser el menos común de todos los sentidos.

domingo, 13 de junio de 2010

Domingo... Ejercicio de Relajación - Activación


Ya es Domingo. Se acaba la semana y toca preparar la semana siguiente. Este día se combina de una serie de pensamientos y emociones agridulces, porque por un lado, nos queda todo un día para descansar y aprovechar con la familia, amigos, etc... y por otro lado es posible que se nos vaya la cabeza hacia todo lo que tenemos que preparar para el tan cercano Lunes.

Es importante que nos guardemos unos minutos para nosotros, para poder relajarnos y poder preparar la mente para organizarnos la semana que viene o los temas pendientes que tengamos, de otra manera, queramos o no, en algún momento nos vendrán pensamientos a nuestra mente como: "tengo que...", "que no se me olvide ...", "tendría que..." y un sin fin de etc.

Para organizarnos después y tener la mente despejada, os propongo un ejercicio de relajación muy sencillo, lo primero es que busquéis un sitio de vuestra casa, un sitio donde os encontréis cómodos y a ser posible durante 15 minutos (mínimo) podáis estar sin ser molestados. Podéis tumbaros o sentaros con las piernas estiradas, yo os recomendaría la primera opción.

Elegir una música relajante pero con cierto dinamismo (no nos debemos dormir, es una relajación para activarnos), yo os propongo por ejemplo a Sheila Chandra (BSO ESDLA) y de su álbum Weaving my Ancestor's Voices la canción Dhyana and Donalogue, la clave es elegir una música que os guste, si preferís hay opciones Chill Out o con sonidos de la naturaleza que también pueden ser una opción idónea mientras no sea una música conocida. Programaros la música para 10 - 15 minutos (3 - 4 canciones)

Una vez tumbados boca arriba, estiramos las piernas y los brazos, como si estuviéramos en el mar o en la playa (si se necesita, no importa si doblamos las piernas) y nos dejamos llevar por la música.

Si comenzáis a pensar en lo que tenéis que hacer, no tratéis de bloquear esos pensamientos, simplemente dejarlos pasar, concentrar vuestra atención en la música, en cómo vuestro cuerpo está tumbado y cada parte del mismo cómo entra en contacto con el suelo, con la cama, con el sillón o con el lugar dónde estemos relajándonos. Procurar inspirar por la nariz y expulsar el aire por la boca, lentamente, tratando de acompasar el ritmo de vuestra respiración a la música.

Cuando acabe de sonar la música, abrir los ojos, pero no os incorporéis todavía. Disfrutar de ese momento y tomar conciencia de cada parte de vuestro cuerpo. Primero las piernas y los brazos, después el resto del cuerpo y entonces podéis ir levantándoos poco a poco.

Aprovechar ese primer momento con la mente despejada y el cuerpo relajado para anotar en vuestra agenda o en un cuaderno todo lo que queréis hacer en el día de hoy y podáis dejar preparada la organización de la semana siguiente. Os costará menos de 15 minutos y disfrutaréis del resto del Domingo, porque si nuestra mente nos deja.... el tiempo es sólo nuestro.

viernes, 11 de junio de 2010

¿Búho o Alondra? Dime qué eres y te diré como afecta a tu gestión del tiempo



En muchos sitios podemos encontrar diferentes técnicas para gestionar el tiempo: por prioridades, GTD, etc... pero ¿porqué en muchos casos no nos funcionan? sinceramente, porque no somos objetivos con nosotros mismos ni con nuestra propia personalidad.

¿Qué significa ser búho o alondra?... es la representación de nuestro nivel de actividad mental, sobre todo porque no a todas las horas solemos estar igual de despejados y más cuando hay tareas que nos requieren más nivel de atención que otras.

Si somos personas que estamos más concentradas a primera hora de la mañana y que poco a poco nuestro nivel de concentración o actividad baja ... somos alondras.
Si por el contrario, somos de las personas que las primeras horas de la mañana son más duras para tareas que requieran concentración y que por lo menos hasta mitad de la mañana no comenzamos a despejarnos pudiendo mantener nuestro nivel de concentración hasta finalizar el día ... somos búhos.

¿Por qué conocer estas características son relevantes? porque en gestión del tiempo aprendemos técnicas de cómo identificar las tareas que son más relevantes en cada uno de nuestros puestos de trabajo, y a partir de ahí diferenciar la famosa coyuntura: importante vs urgente, pero nos quedamos ahí.

Cuando nos preocupamos por aprender técnicas de gestión del tiempo, no consideramos el aspecto de la personalidad ni de nuestro carácter, y nos molestamos en adquirir libros, técnicas e incluso aparatos electrónicos que faciliten nuestra gestión del tiempo sin considerar nuestro carácter, nuestro entorno, nuestras habilidades.... sin darnos cuenta que sin tener en cuenta todo lo que nos rodea y sin considerar nuestro entorno estamos comprando las fichas que nos harán con probabilidad fracasar en el intento de gestión de nuestro tiempo volviendo sin remedio a la rutina de salvar el día a día como se pueda.

No sólo he de identificar qué es lo más importante de nuestras responsabilidades laborales (e incluso personales), sino por supuesto asignarle la urgencia que hará más fácil la priorización de las mismas; además he de tener en cuenta, que a la hora de programar esas tareas ya priorizadas en mi día a día, he de tener en presente mi capacidad de concentración y mi bioritmo para poder ubicar las tareas importantes en los momentos en que mi mente se encuentre más despejada para poder dedicarle la atención necesaria y eso salvo excepción (todos tenemos días en los que estamos más obtusos) lo podemos prever conociendo mi flujo de actividad mental.

A la hora de elegir la herramienta más adecuada para ayudar a gestionar mi memoria (no todo lo aguanta una lista o una ristra de post-it) he de considerar aquella herramienta que me facilite la gestión, por mi personalidad y entorno laboral, eligiendo una agenda de papel, una PDA (o sistema similar), el Outlook, etc... en función de lo que me sea más cómodo, asequible y operativo (pensando siempre en cual será el sistema que me sea más fácil de mantener actualizado)

Para terminar de encajar todas estas piezas del puzzle, he de conocer también los flujos de trabajo de mi actividad diaria (para evitar los famosos cronófagos o ladrones del tiempo) así como ser consciente de que todo proceso de adquisición de una habilidad conlleva un esfuerzo y requiere una perseverancia para que se convierta en un hábito.

Como dijo Elbert Hubbard: "Cultiva solo aquellos hábitos que quisieras que dominaran tu vida".

jueves, 10 de junio de 2010

Para motivar a los demás, primero descúbrete a ti mismo


Siempre que se plantea el tema de la motivación, se parte desde el mismo enfoque: "Quiero motivar a mi equipo para que rinda más, sea más productivo y estén más a gusto".

Muy bien, pero para conseguir esa meta, tengo que tener presente que antes de hacerme responsable de las inquietudes de mis colaboradores, he de ser consciente de las mías propias para poder comprender qué necesito yo y el proceso que me va a llevar a mantener ese esfuerzo (y así comprender a los demás) para lograr ese objetivo.

Muchas veces confundimos motivación con deseo. Deseos son los que nos marcamos a principio de año, es decir, aprender inglés, ir al gimnasio, dejar de fumar (el que fume...),... pero ¿cuánto tiempo me dura esta intención? ¿hasta el 15 de Enero?, ¿1 de Febrero?, ¿2 de Enero?... y cuando no lo logro pienso.... claro, es que no estoy motivado.

Hemos de pensar que para que algo me motive, ha de cubrir una necesidad, una necesidad que para mí sea lo suficientemente importante como para mantener el esfuerzo y pueda ser consistente en el tiempo.

Cuando tenemos un equipo que depende de nosotros, es fácil que comencemos con nuevas iniciativas, con muy buenas intenciones y con el fin de satisfacer a todo mi equipo, pero... ojo!!, hemos de ser conscientes de que siempre va a haber alguien que no le guste el cambio o la iniciativa que proponemos y hemos de ser fuertes para, si creemos en esa acción, perseverar y hacer que sea efectiva (seamos flexibles, pero constantes). El ser humano es resistente al cambio por naturaleza. Asumamoslo.

Por lo que para empezar, he de conocer qué se me da mejor, qué tengo que mejorar y a dónde me gustaría llegar y llevar a mi equipo. A partir de ahí, focalicemos nuestra atención en ellos.

Como mandos, tenemos dos obligaciones en cuanto a motivación de nuestros colaboradores, una motivarles como equipo, otra tenerlos motivados como personas, como individuos.
Por defecto, nos quedamos en la primera porque pensamos que la única herramienta de motivación para la segunda es la económica.
El dinero es un factor higiénico (teoría de Hertzberg), que me motiva una vez al mes (depende del salario... pero no dura muchos meses ...), los factores propios del trabajo y de las relaciones en el mismo, me pueden motivar o desmotivar los 29 días restantes.

Hagamos un ejercicio y escribamos lo siguiente: ¿Qué más me gusta de mi trabajo? ¿Qué tendría que mejorar? y de ahí nos planteamos un objetivo a corto y otro a medio plazo.

Quizás, si hiciéramos estas preguntas a cada uno de nuestros colaboradores, tendríamos la información que necesitamos, y si no es suficiente,... seguimos buscando... como nos decían los yogures de DANONE.

miércoles, 9 de junio de 2010

Crisis, selección y candidatos. Cuestiones del ahora y del mañana


Esta semana hemos presentado por tercera vez a un candidato como finalista a un cliente (el 3º por el que pasa), hay que decir que no nos dedicamos al "outplacement", pero somos personas que consideramos que un buen candidato es un buen candidato y por eso es finalista.

El caso es que en muchos medios aparecen noticias sobre la crisis, el desempleo, las empresas.... pero las personas que se encuentran buscando trabajo en estos medios, en muchas ocasiones se quedan con la foto de la cola del INEM.

Hay algo más que la cola del paro, hay un trabajo diario de búsqueda y un trabajo diario para no caer en la desesperación.

Lo que me preocupa, es que los candidatos no sólo tienen que superar el primer filtro (esos psicólog@s malísimos de la muerte que somos los que vamos a tratar de buscar todos sus secretos y preocupaciones ocultas,... entiéndase esto como una metáfora irónica de la situación); sino que además tienen que pasar el siguiente filtro que es otra persona, quizás no tan sensibilizada con los recursos humanos.

La cuestión es que nosotros diferenciamos la ansiedad estado de la ansiedad rasgo, es decir, de la ansiedad o el nerviosismo generado por la situación de inestabilidad transitoria que genera el desempleo de la ansiedad que sugiere inestabilidad emocional; sin embargo, cuando tu presentas tres candidatos (es indistinto que se presenten a nivel interno como presentados por una consultora externa) al Director/a del Departamento / Área y no sabe distinguir esta cuestión, normalmente se interpretan estos signos de nerviosismo como inseguridad, y por tanto de incapacitación para desempeñar ese puesto de trabajo.

Llegados a este punto, creo que personalmente nos toca "enseñar" al candidato a modular estos indicadores y "enseñar" al cliente a ampliar sus puntos de mira.

¿Por qué? porque lamentablemente cada vez será más frecuente encontrarnos a gente en desempleo buscando trabajo para cualquier tipo de puesto (directivo, mando intermedio, técnico cualificado, ...) incluso en aquellos puestos en los que no era tan corriente encontrarte gente en paro y te encontrabas con la premisa del cliente (interno o externo) que quiere una persona que se encuentre trabajando. Ahora no podemos decir: si está en desempleo no lo quiero. No es justo, ni coherente, ni tiene sentido (no lo tenía antes en muchas de las ocasiones.... )

Creo que deberíamos replantearnos el enfoque de estas entrevistas y profesionalizarlas desde el principio hasta el final, que haya siempre alguien de RRHH acompañando a todas las fases del proceso para discernir aquellos aspectos de la personalidad o de la conducta que puedan ser malinterpretados, para poderle dar a cada candidato una oportunidad y ser justos y objetivos en esa selección.

Ganarán los candidatos, porque su meta se habrá cumplido y podrán ver recompensados sus esfuerzos.
Ganarán las empresas, porque tendrán empleados, colaboradores, mandos,... con ganas de trabajar y de aportar desde el principio (además del consiguiente agradecimiento por la oportunidad).
Ganaremos todos, porque esa es la cuestión... que el pensar en ganar - ganar no sea algo de unos pocos sino que forme parte de nuestra cultura.

martes, 8 de junio de 2010

El elefante encadenado

Desde hace mucho tiempo, me gusta incluir en mis cursos un pequeño apartado de reflexión a través de una lectura que actúe en forma de semilla; que deje un sabor, en cierto modo, agridulce y que nos invite a cambiar cosas o a inspirarnos nuevos objetivos.

Un cuento que me encanta leer en organizaciones cuya estructura es rígida, estancada con los años y con alta resistencia al cambio es el de "El Elefante Encadenado", un cuento de Jorge Bucay que invita a reflexionar a todo el mundo, pero sobre todo a las personas más resistentes a hacerlo, a aquellas que están trabajando desde hace muchos años en este tipo de organizaciones.

La reflexión es muy simple, cuando estamos en una organización de estas características esperamos encontrar en un primer momento una estabilidad, tanto económica como profesional, una tranquilidad que nos permita tener un trabajo casi asegurado hasta el fin de nuestros días laborales.

El caso es, que cuando cambiamos a este trabajo, depende del bagaje que tengamos y el puesto al que accedamos, pero como norma general, entraremos con mucha ilusión, ganas de aportar, de aprender y de hacerse valer... el problema es que en estas organizaciones has de adquirir un estatus para que se tengan en cuenta nuestras aportaciones (y en ocasiones ni tan siquiera....)

La cuestión es que al entrar, tenemos mucha energía; energía que se va escapando y chocando con la triste realidad, no vemos que en esos momentos no podemos cambiar nada y nos acabamos resignando e incluso frustrando.

El problema es que esa resignación hace que nos olvidemos de la ilusión con que entramos ese día, de la energía que teníamos y las ideas y motivación por el cambio positivo, por las posibilidades de mejora.

Ese olvido de quienes éramos y qué era lo que queríamos, hace que hoy no seamos conscientes de lo que podemos hacer. Probablemente hoy nos encontremos en una posición jerárquica que nos permita volver a encontrarnos con esa imagen de nosotros mismos, que un día nos permitió vislumbrar un futuro de posibilidades, un camino hacia el cambio y porqué no... de la autorrealización como profesionales aún a pesar de la organización para la que trabajemos.

Si lo pensamos... incluso esta resignación ha formado tanto tiempo parte de nuestra vida... que pensamos que es parte de nosotros y no somos conscientes que la hemos adoptado por el camino. Aprendamos también a disfrutar del presente, porque como dice una frase de Eleanor Roosevelt: "Yesterday is history. Tomorrow is a mystery. Today is a gift, that's why they call it the present" (El ayer es historia, el mañana es un misterio. El hoy es un regalo, por eso se llama «presente»), frase, que por cierto, sale en la película Kun Fu Panda :D
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lunes, 7 de junio de 2010

Nuestra serie favorita termina,... ¿que nos pasa?


A la hora de comer, he puesto la TV y en uno de los canales que estaba viendo echaban un capítulo de la serie "Gilmore Girls", serie que seguía, hasta que como muchas series... terminó, en este caso después de la 7ª temporada y de pronto he sentido una especie de nostalgia... añoranza por esa serie que ya terminó y que no se retomará, como nunca lo hacen con las series que se acaban o cancelan; y es que este mes ha sido un mes de cancelaciones o finalizaciones de series más o menos conocidas pero seguidas por miles de personas: Flashforward, Caso Abierto, Entre Fantasmas,... además de por supuesto el final apoteósico de Lost (yo aún estoy en la 5ª temporada, así que aún me queda camino por recorrer).

El caso, es que después de darle vueltas, encuentro que hay un pequeño proceso de duelo en estas pérdidas de nuestra rutina; mezclamos emociones, compartimos sentimientos (sobre todo si todo un grupo de amigos se reúne para ver un capítulo final :D) ... y de pronto se produce una ruptura, una pequeña "muerte".

Podemos incluso sentir todas las fases que supone una pérdida. En un primer momento, la fase de negación, que puede venir ligada con rabia o enfado por esa pérdida, seguida de una fase de apatía y desinterés, hasta la resolución,... que en este caso es tan sencillo como encontrar un nuevo entretenimiento (ojalá fuera todo tan sencillo)

La verdad, es que esto nos puede pasar al terminar nuestra serie preferida, pero también en el momento en que perdemos un elemento importante de nuestra rutina, donde experimentemos emociones intensas y formen parte de nosotros, es decir, al perder un trabajo (incluso la jubilación experimenta estas fases), un amig@, un animal de compañía, etc...

Hemos de ser capaces de superar estos momentos pasando de nivel a nivel, de fase a fase,... hasta que encontremos una "nueva serie" o un nuevo camino que llene ese hueco que se ha generado en nuestra rutina diaria, porque en el caso de una serie... siempre podemos comprar todas las temporadas, pero... eso no nos vale para todo y en todos los casos ¿verdad?.

domingo, 6 de junio de 2010

Pensamiento positivo y visualización


Hace un rato, todos hemos podido ver como Nadal conseguía su quinto Roland Garros; todos hemos podido comprobar también como el pobre Soderling... y cuando ves un partido como este, tienes a personas que por un lado se dedican a comentar el porqué está perdiendo uno y porqué está ganando el otro, lo importante que es la actitud y el pensamiento positivo en un partido de estas características y sobre todo en un deporte como éste, en el que estás tu sólo frente al contrario y luchando contra ti mismo al mismo tiempo.

¿Qué es lo que hace que un deportista, que una persona logre su meta? en realidad, todos sabemos que la autoconfianza, el pensamiento positivo, el "tu puedes" es fundamental en un partido de tenis, un partido que te demuestra que no sólo tienes que pelear por conseguir cada punto, cada set, sino también que tienes que luchar para estar centrado, por dejar pasar esos pensamientos negativos que te "sacan del partido".

Ahora bien, esto no es sólo importante en un partido de tenis. Esto es vital para cualquier meta u objetivo que te quieras plantear. Tienes que tener autoconfianza, pensar en positivo y la herramienta que mejor te va a servir para que comiences a vislumbrar tu éxito es la visualización del objetivo conseguido.

Nuestro cerebro no sabe diferenciar las imágenes dinámicas que creamos en nuestra mente de las reales (las que vemos con nuestros propios ojos), nosotros podemos crear esa visualización que nos permita generar unas emociones positivas sobre el objetivo a lograr y que al mismo tiempo nos prepare para mantener el esfuerzo necesario hasta lograr nuestra meta.

Nadal es un grandísimo deportista, una persona que seguramente tendrá sus días buenos y no tan buenos (tal y como ha dicho en entrevista tras el partido), pero que sobre todo tiene claro que "él puede", porque se entrena, porque se esfuerza y porque sabe dónde están sus puntos de mejora y sus fortalezas.

Todos podemos lograr las metas que nos propongamos, porque los primeros que debemos de creer en que "podemos" somos nosotros (y que conste que a pesar de la metáfora deportiva no quería hacer mención a "la roja"... :D)

sábado, 5 de junio de 2010

El egoista, ¿nace o se hace?


¿Qué es lo que hace ser a una persona egoísta? Por mucho que trato de comprender la psicología humana, hay veces en que todavía no entiendo porqué no evolucionaremos un mínimo común en cuanto a todo lo necesario a las relaciones interpersonales, a fin de cuentas, somos seres sociales, ¿no?

Se supone que es a cierta edad cuando dejamos de posicionar el "yo" en primer lugar y aprendemos a que hay un nosotros, un tú e incluso un vosotros; está claro que esto lo vamos asimilando cuando nos vamos dando cuenta de que para los demás soy un "tú", un "nosotros" e incluso un "vosotros", y cuando vamos siendo conscientes de esto, comenzamos a ser menos egoístas (en un primer momento, porque nos interesa, ¡claro!)

Pero... ¿quién es el responsable de hacernos evolucionar? ¿quién nos motiva a pensar en algo más que no sea en uno mismo?. Se supone que es nuestro entorno (familiar, profesional, social...), nuestras experiencias, nuestra conciencia, educación, etc... la que nos permite pasar de nivel además de nuestra propia personalidad.

Ahora, si la sociedad en que vivimos, te exige cada día el ser competitivo, si no interaccionamos sino que intercambiamos, no nos comunicamos sino que damos y recibimos información, ... si no reflexionamos porque el día a día no nos deja tiempo, sino que actuamos de forma reactiva... no aprendemos. Entonces, ¿supeditamos el aprendizaje de este valor a la genética? ¿a la personalidad de cada uno?

Si no aprendemos a dejar de ser egoístas ... ¿cómo llegaremos nunca a trabajar en equipo? porque eso sí, da igual la empresa en la que trabajemos, da igual el sector o el puesto que desempeñes. Uno de los valores o competencias críticas que todas las empresas dice tener o valorar, seguro que es el trabajo en equipo.

La verdad absoluta no existe


Mi primera publicación del blog quería que fuera una reflexión sobre esta frase: "La verdad absoluta no existe", y supongo que habrá alguien que se pregunte el porqué del tal obviedad. La cuestión es, que todavía hay gente que se cree en posesión de la verdad absoluta y de vez en cuando a la gente de su alrededor le encantaría recordárselo.

Mientras pensaba en esta frase, me imaginaba los diferentes contextos, o las diferentes situaciones en las que puedes decir esta frase de manera tan categórica, y el único escenario que me parecía oportuno, es cuando yo misma he tenido la ocasión de pronunciarla en aula; de otro modo, la única opción que te queda es demostrar la no existencia de la verdad absoluta con hechos o acciones, aunque las personas que se creen en posesión de esta verdad siempre se repetirán a sí mismas que "toda regla tiene su excepción", ¿no?

Lo más increíble, es que sin lugar a dudas, las personas que estamos "alrededor", deseamos poder tener ocasión de demostrar en algún momento, que se encuentran equivocados y que la verdad que consideran absoluta es tan sólo una percepción.

En PNL se sintetiza esta cuestión con la siguiente premisa: El mapa no es el territorio. Lo más maravilloso cuando compartes esta visión, es que la gente no sólo tiene ganas de abrir su mente y comenzar a percibir y a comprender otras percepciones del mundo, sino además de compartir esta información con aquellas personas que se creen que su percepción de la realidad es la verdad absoluta.

A fin de cuentas, hemos de ser conscientes de que la realidad que vivimos es una suma de percepciones, de información que recogemos a través de nuestros cinco sentidos y que si nos limitamos a tener en cuenta tan sólo una parte de todo lo que está a nuestro alcance estamos perdiendo la ocasión de tener una panorámica que en muchos casos nos podría ayudar a tomar decisiones y a reaccionar de forma más efectiva. Es como si paramos en un mirador y nos limitamos a contemplar la vista desde un catalejo sin tener en cuenta la imagen completa que se extiende ante nuestros ojos. Los detalles son importantes, pero a veces la rutina, la forma en la que tenemos de actuar en nuestro día a día, hace que reaccionemos de forma tan mecánica que no tengamos en cuenta que a nuestra manera estamos interpretando los detalles como si fueran toda una verdad absoluta que nos impide ser conscientes de todas nuestras opciones.