lunes 13 de febrero de 2012

Expectativas, esas consejeras bien intencionadas...


Yo, como muchas personas más (espero), soy positiva; en ocasiones, puede ser que en exceso, aunque sin llegar a vivir en "la calle de la piruleta, en la casa de la gominola...", es decir, trato de ser realista (aunque positiva) y como a veces me digo en plan mantra "ajusta tus expectativas a la realidad".

Está claro que como ya hemos visto en alguna ocasión en este blog, las expectativas influyen en nuestro resultado, si son positivas, hacen que nos esforcemos más y perseveremos hasta su consecución, si son negativas, siempre encontraremos razones para no poner la última gota de energía en nuestro proyecto (es lo que denominamos como profecía autocumplida).

Evidentemente, esto lo tenemos que tener en cuenta y también conocer lo que ocurre cuando proyectamos nuestras expectativas en los demás (efecto pygmalión) y ser conscientes de que nuestras expectativas generan un resultado ... hacia una u otra dirección.

Ahora bien... ¿qué ocurre cuando además de proyectar nuestras expectativas proyectamos nuestros deseos? cuando en lugar de hacer porque se cumplan nuestros sueños, proyectamos nuestros anhelos en las personas que tenemos como acólitos, bien sean nuestros hij@s, ... nuestros colaboradores,...

Insisto en que soy de las primeras en ser positiva y sobre todo en reforzar la tolerancia a la frustración de los que me rodean no dejando que se rindan en la consecución de sus metas,... sin embargo, hemos de estar atentos, porque es posible que nos estemos dejando engañar por lo que nos gustaría ver en ellos y no por lo que en realidad pueden llegar a ser y eso puede generar frustración, baja confianza y autoestima y rabia por no sentirse escuchados.

Hace poco un amigo me decía que le preocupaba uno de sus hijos porque deseaba que desarrollara todo su potencial y sin embargo se estaba dando cuenta de que quizás su hijo no era tan capaz como él esperaba que fuera... ¿esto significa que ha de dejar de ayudar a que sea lo máximo que pueda ser? por supuesto que no,... sólo que hemos de ajustar nuestras expectativas también a la realidad para seguir buscando sus sueños y llenándolos de metas posibles. 
¿A vosotr@s que os parece?

Para terminar... un cuento Fuente: 101 cuentos clásicos de la India – Ramiro A. Calle
Se trataba de un hombre que nunca había tenido ocasión de ver el mar.
Vivía en un pueblo del interior de la India. Una idea se había instalado con fijeza en su mente: 
No podía morir sin ver el mar.

Para ahorrar algún dinero y poder viajar hasta la costa, tomó otro trabajo además del suyo habitual. Ahorraba todo aquello que podía y suspiraba porque llegase el día de poder estar ante el mar.
Fueron años difíciles. Por fin, ahorró lo suficiente para hacer el viaje. Tomó un tren que le llevó hasta las cercanías del mar. Se sentía entusiasmado y gozoso. Llegó hasta la playa y observó el maravilloso espectáculo. ¡Qué olas tan mansas! ¡Qué espuma tan hermosa! ¡Qué agua tan bella! Se acercó hasta el agua, cogi
ó una poca con la mano y se la llevó a los labios para degustarla. Entonces, muy desencantado y abatido, pensó:
- !Qué pena que pueda saber tan mal con lo hermosa que es!
Maestro: por ignorancia, cuando tus expectativas no son satisfechas, te desencantas. El ser liberado sólo espera aquello que ocurre.
Y os pongo también un trocito de una de mis películas favoritas "500 days of summer"
¿Cómo andan vuestras expectativas de los que os rodean? ¿y de vosotr@s mism@s?
Feliz semana

miércoles 25 de enero de 2012

¿Fracaso? no, paro para tomar carrerilla...

Hace poco puse este vídeo en twitter sobre el fracaso, y me hizo pensar en cómo en ocasiones los errores no sólo nos frenan en determinados momentos sino que en ocasiones hacen que no nos sintamos capaces de hacer determinadas cosas. 

Gracias a este vídeo y gracias al ejemplo de personajes más que conocidos nos podemos ver de alguna manera reflejados en sus historias.

Normalmente el mes de Enero es un mes de reflexión, un mes en el que nos marcamos nuestros objetivos para el nuevo año que comienza y que es posible que nos detengamos en analizar nuestros "errores" y/o fracasos del año anterior... 

Esto nos ha de servir para centrarnos no en lo que no podemos hacer, sino en lo que sí es posible, en lo que sí está en nuestras manos y en lo que desde luego podemos mejorar... sólo así encontraremos la motivación para superarnos y hacer que se cumplan nuestros objetivos.

Posiblemente a nuestro alrededor nos encontremos con gente que confíe en nosotros y nos apoye (algunos de forma no especialmente realista) y gente que hará lo contrario... no nos etiquetemos,... escuchemos a nuestro alrededor pero confiemos también en nuestro instinto... en nuestra intuición.

A continuación me gustaría compartir con vosotr@s un cuento de Leonardo Boff que hace una adaptación de la fábula del Águila y la Gallina. Dice así:

"Era una vez un campesino que fue al bosque cercano a atrapar algún pájaro con el fin de tenerlo cautivo en su casa. Consiguió atrapar un aguilucho. Lo colocó en el gallinero junto a las gallinas. Creció como una gallina.
Después de cinco años, ese hombre recibió en su casa la visita de un naturalista. Al pasar por el jardín, dice el naturalista: “Ese pájaro que está ahí, no es una gallina. Es un águila.”
“De hecho”, dijo el hombre. “Es un águila. Pero yo la crié como gallina. Ya no es un águila. Es una gallina como las otras.
“No, respondió el naturalista”. Ella es y será siempre un águila. Pues tiene el corazón de un águila. Este corazón la hará un día volar a las alturas”.
“No, insistió el campesino. Ya se volvió gallina y jamás volará como águila”.
Entonces, decidieron, hacer una prueba. El naturalista tomó al águila, la elevó muy alto y, desafiándola, dijo: “Ya que de hecho eres un águila, ya que tú perteneces al cielo y no a la tierra, entonces, abre tusa alas y vuela!”
El águila se quedó, fija sobre el brazo extendido del naturalista. Miraba distraídamente a su alrededor. Vio a las gallinas allá abajo, comiendo granos. Y saltó junto a ellas.
El campesino comentó. “Yo lo dije, ella se transformo en una simple gallina”.
“No”, insistió de nuevo el naturalista, “Es un águila”. Y un águila, siempre será un águila. Vamos a experimentar nuevamente mañana.
Al día siguiente, al naturalista subió con el águila al techo de la casa. Le susurró: “Águila, ya que tú eres un águila, abre tus alas y vuela!”.
Pero cuando el águila vio allá abajo a las gallinas picoteando el suelo, saltó y fue a parar junto a ellas.
El campesino sonrió y volvió a la carga: “Ya le había dicho, se volvió gallina”.
“No”, respondió firmemente el naturalista. “Es águila y poseerá siempre un corazón de águila. Vamos a experimentar por última vez. Mañana la haré volar”.
Al día siguiente, el naturalista y el campesino se levantaron muy temprano. Tomaron el águila, la llevaron hasta lo alto de una montaña. El sol estaba saliendo y doraba los picos de las montañas.
El naturalista levantó el águila hacia lo alto y le ordenó: “Águila, ya que tú eres un águila, ya que tu perteneces al cielo y no a la tierra, abre tus alas y vuela”.
El águila miró alrededor. Temblaba, como si experimentara su nueva vida, pero no voló. Entonces, el naturalista la agarró firmemente en dirección al sol, de suerte que sus ojos se pudiesen llenar de claridad y conseguir las dimensiones del vasto horizonte.
Fue cuando ella abrió sus potentes alas. Se erguió soberana sobre sí misma. Y comenzó a volar a volar hacia lo alto y a volar cada vez más a las alturas. Voló. Y nunca más volvió.
Estamos hechos de un montón de posibilidades, pero hubo personas que nos hicieron pensar como gallinas. Y aun pensamos que efectivamente somos gallinas. Pero somos águilas.
Por eso, hermanos y hermanas, abran las alas y vuelen. Vuelen como las águilas. Jamás se contenten con los granos que les arrojen a los pies para picotearlos."
¿Y vosotr@s? ¿os habéis mirado al espejo? ¿Y qué habéis visto, un águila o una gallina?



domingo 15 de enero de 2012

Tú eres importante para mí


Uno de los objetivos que me había puesto para esta semana era terminarme el libro de "20 pasos hacia adelante" de Jorge Bucay... y lo conseguí!! entre trayecto y trayecto del autobús... algunos momentos de relax en casa... y algunos raticos más, me lo acabé la semana pasada.

El libro se lee muy rápido, me parece un enfoque parecido al libro de "los cuatro acuerdos" o cualquier otro libro de coaching mediante la lectura. Bucay intercala reflexiones propias con cuentos y avanza los 20 pasos.

El cuento que os pongo a continuación para mí significó mucho, justo además me lo leí en un mal día, un día de esos que si te paras a pensar en los momentos malos (de cualquier día) puedes hacer que tu día sea un desastre; sin embargo, después de que perdiera el autobús porque el conductor pasó de ver mi señal.... (pausa valorativa) la lectura quiso aterrizar en este cuento. Se titula "El Experimento" y dice así:

"La maestra entró en clase, con una sonrisa muy particular. 

- Hoy no vamos a hablar de leyes ni de instituciones políticas. Hoy vamos a empezar un experimento, si me ayudan.

-He traído estas cintas azules… Son simples trozos de cinta raso, pero nosotros vamos a decidir que cada una de ellas lleva un mensaje oculto, algo que yo tengo para decirle hoy a cada uno.

Y escribió con gis en el pizarrón: “Eres importante para mi”.

-Voy a pedirles que salgan al jardín y me dejen que les ponga esta cinta, porque cada uno de ustedes, ha sido y sigue siendo ahora, importante para mí.
Entre sorprendidos y divertidos toda la clase quedó galardonada con las cintas azules.

-Gracias a todos por este año de trabajo, pero ahora vamos a practicar el experimento. Voy a darles a cada uno tres cintas azules para que se las lleven, cuando lleguen a su casa, se sientan un momentito a pensar quien es importante para ustedes. Cuando decidan quien es la persona, se sientan frente a ella, le ponen la cinta y le dicen porqué es importante y le entregan las otras dos cintas para que continúe con el experimento.

Hacía tres años que Juan Manuel vivía en la ciudad y todas las personas importantes en su vida se habían quedado en su pueblo natal, sus únicos amigos eran sus compañeros de la escuela. Por la noche se acostó pensando quien era importante para el y recordó que cada mañana, en la estación se encontraba en el andén con una joven ejecutiva que viajaba a la misma hora y bajaba una estación antes que él. Nunca habían tenido una conversación pero se saludaban con una sonrisa y un “Hola que tal”.

Juan Manuel se dio cuenta de que la joven, de la cual ni siquiera sabía el nombre, era la primera persona con la que hablaba cada mañana. Se dio cuenta de que diferentes serían las mañanas si no se la volviera a encontrar y decidió que le entregaría una de las cintas azules. 

La plática de la joven con Juan Manuel la entretuvo y llegó tarde a su trabajo, su jefe, el Señor García le llamó la atención. En ese momento se dio cuenta de que ese hombre obsesivo y gritón era importante para ella pues había aprendido tanto de el y nunca se lo había hecho saber. La cinta azul era una buena excusa.

El la escucho atentamente y aunque con alguna resistencia recibió la cinta azul y le agradeció el haber sido elegido para ella.

-Ahora hay que terminar este experimento Sr. García, ---le dijo mientras le daba una cinta igual---; tiene que elegir una persona que sea importante para usted y darle esta cinta.

El empresario no tuvo duda de a quien pertenecía esa cinta. ¿Cuanto hacía que no le decía a su hijo Santiago cuánto lo quería, lo importante que era para él?

Esta vez salió de la oficina temprano, su esposa no podía creer tenerlo en la casa a esa hora.

-¿Te encuentras bien querido? ---preguntó preocupada.

-Si ---dijo el hombre---, ¿dónde esta Santiago?

-En su cuarto como siempre… ¿Pasa algo?
Sin contestar subió las escaleras y toco en la puerta de la habitación de su hijo.

-¿Quién es? ---pregunto el muchacho..

-soy yo…, papá. ¿Puedo entrar?

-Que he hecho ahora?

-Nada hijo… No has hecho nada. Nada malo.

Entonces le contó lo del encuentro con su empleada, le explicó el experimento de la maestra y luego le puso la cinta azul mientas le decía: -Quiero que sepas que eres muy importante para mí.

Santiago se quedó paralizado, ni siquiera pudo contestar al abrazo que su padre le dio con inusual efusividad. Y empezó a llorar..

-Perdóname papá… Perdóname.

-No me pidas perdón, hijo. Soy yo el que debería pedirte que me disculpes por mi ausencia en todos estos años.

-Es que pensaba terminar con mi vida esta noche, porque creía que no le importaba a nadie.

El señor García sacó de su bolsillo un pañuelo, secó con él las lágrimas de su hijo y luego lo puso sobre la nariz del muchacho.

-Sopla ---dijo el señor García.

Y ambos rieron juntos como hacía tiempo no sucedía.

De alguna manera nada sería lo mismo entre ellos. Todo empezaba otra vez, pero esa vez posiblemente para llegar a un lugar mejor."

Creo que a partir de ahora me voy a llevar cintas azules a todos mis cursos, creo que este año me voy a encargar de que todas las personas que son importantes para mí de alguna manera lo sepan,... ¿y a vosotr@s? ¿qué os parece?

jueves 5 de enero de 2012

¿En qué vas a diferenciarte?

Soledad? by ► Play
Soledad?, a photo by ► Play on Flickr.

Hay dos etapas en el año en las que nos permitimos reflexionar sobre nuestra vida y sobre los objetivos que queremos alcanzar a lo largo de ella; la primera es en las vacaciones de verano, coincidiendo muchas decisiones fundamentales con la vuelta al trabajo después de dichas vacaciones y la segunda es el fin de año y la vuelta en Enero, el hecho de que acabe el año psicológicamente lo interpretamos como un "acabar algo" para "empezar algo"...

Este año va a ser complicado, no hacen más que decirnoslo a través de la prensa, la radio, la televisión, nuestros conocid@s, ... todo lo que nos rodea, y ante semejante circunstancia yo me pregunto ¿qué voy a hacer este año que vaya a aportar algo diferente? ¿cuál va a ser mi clave personal?

Mi compromiso a lo largo de 2012 es no rendirme, no dejarme arrastrar por la resignación, por la complacencia y condescendencia (tanto para conmigo como para los que me rodean). Seguir siendo positiva y seguir viendo la parte llena del vaso. Confiar en que todo es posible sin olvidar que todos los caminos tienen piedras.

Todos tenemos algo que aportar, algo que hacer, algo que ofrecer,.... yo voy a seguir siendo el junco que resista a las tormentas ¿y tú?

Para terminar... me gustaría recordar este trocito de la conferencia de Steve Jobs que tanto ha dado la vuelta al mundo en este año y que en estos momentos de reflexión le veo tanto sentido:

"Tu tiempo está limitado, así­ que no lo desaproveches viviendo la vida de algún otro. No te dejes arrastrar por los dogmas, que es lo mismo que vivir con los resultados del pensamiento de otras personas. No dejes que el ruido de las opiniones de otros ahoguen completamente tu voz interior. Y más importante, ten el valor de seguir a tu corazón y a tu intuición. Ellos, de algún modo, ya saben en lo que verdaderamente te quieres convertir. Todo lo demás es secundario.” 
STEVE JOBS (1955-2011)
video

sábado 31 de diciembre de 2011

363/365 La alegria se crea...

La alegria se crea... by rutroncal
La alegria se crea..., a photo by rutroncal on Flickr.

Sobre la alegría tan sólo quiero que leáis y reflexioneis vosotr@s mism@s sobre la alegría y cómo atraéis o la alejáis de vuestras vidas sin quererlo (o sin daros cuenta)

"No es aconsejable vivir sin alegría, hemos de crearla vinculando nuestro hacer a quienes deseamos ser" Ángel Gabilondo


La Alegría de vivir:

“Ahora siento y pienso adentro lo que habrá dentro de mí,
yo la busco y no la encuentro, mi manera de sentir,
mi manera de sentir, mi manera de sentir,
yo la busco y no la encuentro, alegría de vivir.”

La barbería del Sur


Julio escuchaba esta canción una y otra vez. Se sentía un poco perdido y quería sumergirse (quizás ahogarse) en la profundidad de su sentimiento. Creía que mágicamente surgiría un remedio, y que con ello despertaría de su tristeza y la vida le sonreiría nuevamente.

Un día no pudo más y confesó a Gustavo, su mejor amigo, que sentía que esta vez no podría levantarse. Gustavo escuchó atentamente y supo que tendría que hacer algo más que simplemente asentir con su cabeza, decir despreocupadamente “que ya lo malo pasaría” o indicarle a su amigo la receta que con tantas ansias estaba esperando. Julio necesitaba mucho más. Podía percibirlo en sus gestos, en su voz, en su mirada.

Sin pensarlo mucho, Gustavo planificó un fin de semana en la sierra del Guadarrama, donde de niños habían acampado tantas veces. Julio no estaba muy convencido de que eso fuese a ayudar, pero aceptó. No perdía nada con ir. Era eso, o escuchar canciones melancólicas todo el día.

El sábado a primera hora de la mañana, Julio y Gustavo iniciaron el paseo que los llevaría hasta el pueblo. Gustavo no había pronunciado una sola palabra en todo el camino. Julio se sentía un poco desconcertado. A mitad de camino, llegaron a una explanada, desde la cual podían divisar Madrid, lejos del ruido y el ajetreo. Gustavo pidió a su amigo que le indicara que veía.

Julio bromeó:
- Veo a Madrid de la manera que más me gusta, tranquila a la distancia.

Horas más tarde, con una taza de café caliente entre sus manos, Julio preguntó a Gustavo porqué había estado tan callado todo el paseo. Gustavo dijo:

- Presumí que ibas a preguntar esto. Sabes que hablo mucho, pero esta vez quería escucharte, y más importante que eso, quería que te escucharas a ti mismo.
- ¿Escucharme a mí mismo?, dijo Julio.
- Cuando te pedí que me dijeras que veías desde la explanada, comentaste que veías tranquilidad a la distancia.
- Sí, eso dije.
- ¿Cómo te sientes cuando estás en medio de Madrid, entre la gente, el tráfico, sin poder pensar?, preguntó Gustavo.
- No muy distinto de como me he sentido toda la semana.
- ¿Crees que podrías hacer algo para sentirte tranquilo a la distancia, con tus problemas?
- No lo sé, me cuesta pensar que puedo sentirme nuevamente alegre.
- ¿Cómo te sientes ahora?
- Sin duda, ahora estoy alegre, pero no puedes comparar estar aquí, en medio de este paraíso y estar allá abajo, donde están mis problemas esperando.

- ¿Por qué tus problemas no están aquí contigo?

- Ya te lo dije, porque me siento alegre. Estoy aquí con mi mejor amigo, la tarde está espectacular, escuché nuevamente el cantar de los pájaros que hace tiempo ni veía, me reí mientras los niños jugaban en el arroyo y sentí la brisa de la montaña en mi rostro.

- ¿Escuchaste lo que acabas de decir Julio?
- No he dicho nada importante.
- Sí que lo has dicho. Yo acabo de escucharte decir que tus problemas te dejan tranquilo cuando te sientes alegre.
-¿Qué te parece si intentas imaginar que te colocas las gafas de la alegría, para sentirte bien ahí abajo, en la ciudad?
- No me parece sencillo Gustavo, aunque debo reconocer que tienes la razón. No me he escuchado en mucho tiempo, ni he escuchado a amigos que como tu, me han ofrecido alternativas. Simplemente me he dedicado a juzgar negativamente lo que me han dicho. Sé lo que debo hacer para sentirme mejor, pero no he hecho nada.
- Por esto te traje aquí. Sabía que para “escucharte más” debía “hablar menos”.
- Me conoces bien, finalizó Julio, quien luego de un silencioso viaje había escuchado más de lo que pudo imaginar."