domingo, 17 de noviembre de 2013

Reproches... dardos envenenados de "amor"


A lo largo de la vida nos vamos encontrando con diferentes personas, con las que establecemos diferentes lazos en cuanto a tipo e intensidad (personal, familiar, social, laboral, etc)Corazon Roto_800
Evidentemente, los lazos (en cuanto a número e intensidad), van cambiando; hay personas que en su día jugaron un papel importante en nuestras vidas y hoy no están y por el contrario, hay personas que se han vuelto más cercanas... ¿Qué hace cambiar las relaciones? podríamos estar de acuerdo en que la confianza, comunicación y respeto... serían parte fundamental de esos lazos.
Pero...Cuántas veces habremos recibido una llamada de alguien después de hace mucho tiempo y lo primero que hemos respondido es: Hombre!! ya era hora!! Cuánto tiempo sin saber de tí!!!; no sé qué pensaréis, pero independientemente del tono... estas frases por mucho que estén acompañadas de cierta alegría por dicha llamada... no dejan de reflejar cierto reproche. Si queremos reflejar esa alegría... ¿porqué no contestamos así?: Hola!!!! ¿Cómo estás? ¡Qué alegría saber de tí!. 
Sólo nos damos cuenta de la diferencia entre una respuesta y otra cuando somos nosotr@s quienes realizamos esa llamada y recibimos esa contestación. En el caso de la primera y acto seguido nos estamos justificando por no haber llamado antes.
¿Porqué nos sentimos culpables? El teléfono funciona en ambos sentidos ¿no? y tendemos a agradecer menos de lo que solemos reprochar. Lo que sí es que si hacemos una llamada y recibimos un reproche... dudo mucho de que tengamos ganas de volver a marcar ese número salvo que sea casi por obligación.
Es curioso darnos cuenta del lenguaje que utilizamos en el día a día, no solemos ser conscientes de la negatividad con la que cargamos nuestros mensajes.
Cuando nos damos cuenta de esto y comenzamos a elegir nuestras palabras utilizando un lenguaje positivo nos convertimos en actores movilizadores, elementos de acción por encima de elementos de estancamiento y/o generadores de culpabilidad así como también nos convertimos en mejores comunicadores.
Fijaros con algo muy sencillo. Si a un niñ@ le decimos qué es lo que no queremos que haga o lo que está haciendo mal... no le estamos diciendo lo que verdaderamente queremos ni lo que queremos realmente que cambie, por lo que si las circunstancias se repiten, repetirá la misma conducta porque no sabe realmente cómo se debe de comportar.
Normalmente utilizamos lenguaje genérico y lamentablemente ese tiempo de lenguaje se queda en la superficie. Los mensajes "pórtate bien", "tienes que ser buen@" realmente ¿qué significan? porque seguro que si preguntamos... tenemos diferente interpretación entre unos y otros.
La cuestión es que en los adultos pasa exactamente lo mismo, fijaros en cómo nos dirigimos con compañer@s, colaboradores/as, jefes/as,... que cuando queremos dejar las cosas "claras" solemos dar tantas explicaciones que la esencia de nuestro mensaje se pierde y por tanto puede ser malinterpretado con facilidad.
Qué consejos podemos seguir:
  • Utilizar lenguaje positivo
  • Peticiones concretas de acción
  • Evitar los reproches en cualquiera de los casos
  • Expresar más las emociones positivas
Aquí tenéis alguno más
Yo me lo propongo cada día ¿y tú?7 pasos para la felicidad

3 comentarios:

  1. Me ha encantado esta reflexión tuya, estoy totalmente de acuerdo.
    Besos.

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  2. Yo para ser feliz hago lo siguiente:
    pensar bien lo que voy a hacer, y hacerlo.
    expresar siempre mis sentimientos sean cuales sean.
    Hablar cuando lo crea necesario.
    escuchar siempre.
    Aceptar que como ser humano juzgo casi todo, para bien o para mal
    aceptarme tal y como soy, y a los demás
    Observar todo atentamente y créeme, cuando tengo quejas, lo hago saber, no tengo por qué vivir reprimida
    Estar siempre preparada para tirarme a la piscina (no hablo solo de forma romántica)

    Desde muy niña tuve que aprender a desenvolverme sola por el mundo, esto no se reduce a saber llegar a un aeropuerto y coger un avión, eso puede hacerlo cualquiera. Aprender a no tener miedo a lo que vendrá, a controlar la situación que se te ponga por delante. Aprendí a nadar entre tiburones muy pronto, y lo primero que aprendí es a quejarme, a reclamar mis derechos, a que ningún otro se lleve lo mío, a enfadarme cuando tenía que enfadarme, a no sonreír a los que nunca iban a aceptarme o a quererme. También aprendí a no guardarles rencor, porque nada, nunca es personal. Aprendí a amar a través de los que me amaban tal y como era, sin esconder ningún sentimiento y sin forzar sonrisas.
    No quiero que parezca que no sonrío o que no amo, que no siento... Siento, amo y sonrío como cualquiera, pero jamás, jamás esconderé el sentimiento de reproche si lo siento hacia alguien, de hecho, lo más probable es que le haga saber qué le reprocho y por qué y a partir de ahí las dos partes podremos sin sentir esa odiosa culpabilidad o "asunto sin resolver", (porque si sientes rencor o le reprochas un comportamiento a alguien, es por algo, no viene así como así, de la nada) y retomar el contacto.

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